El conejo dijo guau (I)
Es la una de la mañana. Al estirarse en sueños mi pareja ha dejado caer todo el peso de su mano sobre mi cara y claro, me he desvelado.
Nada que objetar; cuando uno duerme acompañado estas cosas pasan, y no hay que darles mayor importancia, me digo.
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No pasa nada. Uno se levanta, se prepara un Cola-Cao bien calentito y piensa que estaría bien aprovechar este momento de vigilia fortuita para hacer algo que sea entretenido y resulte tan interesante como constructivo.
Por ejemplo, todavía tengo que decidir de qué va a tratar mi sección en la revista digital que estamos creando. El resto de mis compañeros -somos seis por el momento, aunque en un futuro más bien inminente nos gustaría poder contar con alguno más- parecen tenerlo bastante claro. Yo no. Yo estoy más perdido que un conejo en una carnicería. Y el tiempo se me echa encima. Quizá esta sea la ocasión idónea para reflexionar al respecto.
En su lugar, uno observa con natural indolencia cómo su mano adquiere voluntad propia para recoger el mando a distancia y marcarse un zapeao en toda regla.
Cuatro teleconcursos y un par de tórridas escenas carnales después, uno se encuentra cara a cara y sin previo aviso con ZP primero y con Rajoy después. Joer, qué susto. El uno está en China, el otro a orillas del Pisuerga; el primero parapetado tras un atril, el segundo también.
Mientras, una voz en off nos informa de que aquél se ha juntao con Hu-Jintao para que el líder indiscutible de la República Popular China le ayude a ser incluido en la lista de invitados que acudirán a la cumbre que se va a celebrar en Washington uno de estos días. Integrada por todos aquellos que aspiran a cortar el bacalao político a escala planetaria y forman parte bien del G-8, bien del G-20, bien podríamos llamarla "la cumbre de los hombres-G". Y ZP quiere ser uno de ellos.
Parece ser que quien ya empieza a ser conocido como el peor presidente norteamericano de la historia, George W. Bush, no le ha invitado. Desde su púlpito junto al Pisuerga, Rajoy afirma, con gesto grave y afectado, que el Partido Popular apoyará al gobierno socialista en esta cruzada porque España no debe pagar los errores cometidos por ZP en el pasado.
Lo que Rajoy está diciendo es que sacar a un país de una guerra ilegal para cumplir así con la promesa central de una campaña electoral y con los deseos de una amplia mayoría de españoles por añadidura, es un gravísimo error. Lo que el jefe de la oposición está diciendo es que un político no puede ni debe ser honesto.
Que les den a los dos. Me quedo viendo los goles del Barça y las jugadas más interesantes del partido hasta que vuelve a ser la una de la mañana. Como si esta hora nunca hubiera existido, los relojes han retrocedido y yo me meto otra vez en la cama y me quedo dormido abrazado a mi dama.
Son las cuatro de la tarde. Tras leer en una revista la siguiente frase de Norman Mailer vuelvo a acordarme de ZP y de Rajoy:
"¿De qué sirve ser político si uno no puede ganarse la vida siendo un hipócrita?"
Decido escribir algo al respecto. Pero al terminar de redactarlo descubro que tanto el artículo como el tema sobre el que versa son una mierda.
El Sporting ha ganado 3-0 y yo me voy a dar una vuelta, a ver si echo un par de fotos y se me aclaran un poco las ideas.
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BlasFT dijo
¡¡Que les den a los dos!!. Sobre todo, y en especial y sobremanera añadida de manera superlativa con agravamiento y alevosía al Rajoy. Que quede claro.
26 Octubre 2008 | 07:21 PM