Cartas amarillas, Nino Bravo; un poema: Ya no, princesa; una foto
Ya no, princesa.
Ya no tendrás que taparte los oídos
para no tener que escuchar los graznidos
que lanzaba aquel triste cuervo,
aquel cisne contrahecho,
aquel pájaro de mal agüero
cada vez que decía te quiero,
te quiero, te quiero.
Ya no te hará perder
aquel feo y ciego Romeo
ni un segundo más
de tu precioso tiempo.
Ya no lanzará piedrecitas de papel
contra el cristal de tu ventana,
ya no irá a tocar a tu puerta,
ya no tendrás que guardarte
bajo siete llaves
ni habrás de contener el aliento
por miedo a que te sienta dentro.
Ya no tendrás que premiar
sus vanos esfuerzos
con el abrazo mortal de tus silencios,
ni habrás de encogerte
para no sentir sobre tu piel
el áspero roce de su pensamiento.
Alégrate, bella,
pues ya la bestia no se sueña galán
en tus más mojados sueños.
Ya no se hace ilusiones,
ya no espera, ya no aspira, ya no vuela.
Ayer se vio al fin tal y como era,
tal y como tú le veías, princesa,
con sus cerdas erizadas y sus pezuñas,
sus gruñidos, sus hechuras de pesadilla bermeja.
Regocíjate, criatura angelical,
pues ya no comete Adán el pecado capital
de tomarte por una Eva cualquiera.
Ni siquiera moviste un dedo
para indicarle el camino
del destierro:
Ni siquiera un gesto de despedida,
ni un hasta nunca o un vete al infierno.
No lo consideraste prudente,
no fuera a ser que el insensato
volviera a ofrecerte,
en labrada bandeja de plata,
su alma hecha verbo.
Le viste lamer sus heridas.
Luego recogió el hatillo.
Sus versos aún humeaban
cuando atravesado por la espada flamígera de tu desprecio se perdió a lo lejos...




snooper dijo
¿Esta vez no me lo dedicas? La verdad es que acabamos de llegar y han puesto esto patas arriba, espero que sea para mejor, pero de momento sales destacado en portada, en la nueva sección videos. Je je.
29 Octubre 2008 | 11:57 AM