Primera parte: Mardito roedó!!!






Segunda parte: efectos colaterales y curso práctico de bricolaje.



El celo puesto en la elaboración del trabajo anterior llevó a este autor a posar sus glúteos sobre la mesa de proyectos, ejerciendo una presión que a la postre resultaría excesiva.


Era un asunto delicado cuya solución exigía la pronta y enérgica actuación de los profesionales auténticos.

Como no tenía ninguno a mano, puse las mías a la obra. Tentado estuve de desempolvar el Black & Decker, pero deseché la idea por arriesgada: ya la había armado suficientemente por hoy.

No había quedado mal. Y hasta tenía un no sé qué cubista que me daba pena desmantelar. Sacaría una foto pa la posteridad.

Había llegado el momento de la verdad, la prueba de fuego por la que todo "manitas" ha de pasar.

Misión cumplida. Podía estar orgulloso de mis habilidades. De ahora en adelante me dedicaría con entusiasmo al bricolaje. No hay nada como descubrir una vocación tardía para alegrarle a uno el día.