Publicidad:
La Coctelera

odys

24 Noviembre 2008

LAS AVENTURAS DEL EQUIPO COES. Primera parte (Continuación)

LAS AVENTURAS DEL EQUIPO COES

Primera parte (Continuación)

6. I-gor, Kylie y el Profesor Yo-yo

Dejé a Eggie enchufado a la Nintendo y pasé a desenchufar a I-gor del televisor.

- I-gor, bonito, ¿te gustaría venir a ver al Profesor Yo-yo? -le pregunto. A nuestro androide siempre le han encantado las visitas al insigne académico. Cuando están juntos, las horas se les van discutiendo sobre robótica evolutiva, la geometría de la alcachofa de Indias y qué sé yo.

-No, nene gúta Kylie -responde.

Va a estar jodida la cosa. Desde que volvimos de tierras marcianas I-gor vive obsesionado con Kylie Minogue. Está loquito por sus huesos, no hace otra cosa que ver un video-clip tras otro de la susodicha diva del pop. Y cualquiera le dice que no a doscientos kilos de androide de ánimo voluble y caprichoso.

Sin embargo, me han bastado cinco minutos de reposada reflexión en el fondo del armario ropero para que se me encienda una bombilla: la de la antorcha con que me ayudo para buscar una barbie superstar en el baúl de los recuerdos. Vuelvo al salón y agito la barbie repetidamente delante de la estupidizada mirada de nuestro androide, a la par que le aseguro que se trata de una réplica exacta de la Kylie.

-Será toda tuya si vienes con nosotros -digo.

-Tí, !nene gúta kylie! -responde, el muy tontorrón.

................

Para no dar la nota y evitar situaciones comprometedoras, cuando estamos en La Tierra la Tortuga Sideral adopta la forma, el diseño y las especificaciones técnicas de un Toyota Yaris.

Acostumbrado como estoy a la amplitud insondable de los caminos siderales, la parca estrechez de las cintas de asfalto terrícolas me provoca urticaria, así como una sensación de malestar general que hace que mi estado de ánimo fluctúe entre la claustrofobia inmoderada y el pánico desatado.

Es por ello que, en ocasiones como ésta, siempre confío a Milady el manejo del cuatro ruedas.

Metimos a I-gor en el maletero y partimos en dirección a la universidad de La Laguna. Cuando llegamos encontramos al Profesor Yo-yo enfrascado en cuerpo y alma en el loable ejercicio de su profesión.


-La de algoritmos de exploración aleatorios que habré desarrollado en el curso de mi carrera estudiando el comportamiento de este ingenioso aparatito -dijo, a modo de saludo.

Mientras yo me entretenía untando aloe vera por todo el cuerpo para ver si así se me aliviaba un poco la jodía urticaria, Milady puso al Profesor al tanto de la situación e hizo entrega del informe elaborado por Omar Emoto.

-En resumen, Profesor, que el androide se nos está idiotizando -dijo ella.

-Vais a tener que dejarle aquí -respondió el ilustre académico-. Necesito ponerle a remojo al menos durante cuarenta y ocho horas. Luego ya veremos lo que hacemos.

Lo que me temía, pensé. Y es que a nuestro androide nunca le ha gustado dormir fuera de casa. Convencerle para que así lo hiciera se presentaba harto complicado.

Tras arduas negociaciones, hemos tenido que prometerle que, cuando todo esto termine, le llevaremos a ver a la Kylie en concierto. Espero que para entonces se le haya pasado el flechazo. De lo contrario me veo aguantando dos horas interminables de gorgoritos en vivo y en directo. Lo prometido siempre es deuda.

I-gor ondeaba su pañuelito bordado al viento cuando nos despedimos. Una lágrima suya cayó en la acera. En la acera cayó su lágrima. Milady y yo nos miramos. Es por su bien, suspiró ella.


-Lo sé -resoplé yo-, y por el de los COES también. Y ahora, ¿nos vamos a la playuqui?

Por toda respuesta, Milady sonrió. Luego pisó el acelerador, soltó el embrague y nos alejamos a toda pastilla, buscando bajo el cielo límpido y despejado de aquel hermoso día de abril los frondosos palmerales y las doradas arenas saharianas de la playa de las Teresitas. Tenía la esperanza de que un buen chapuzón en las frescas aguas del océano Atlántico consiguiese librarme por fin de aquella horripilante urticaria.

7. De oviposiciones y tricículos


En el transcurso de los últimos días nos ha estado llegando alguna que otra crítica (unas veladas, otras descaradamente lapidarias) acerca del trato que han venido recibiendo los elementos cuasihumanos del equipo COES: que si somos unos irresponsables, que si dejamos al huevo sólo en casa, que si cualquier excusa es buena para quitarnos de en medio a I-gor...

Por favor señores, un poco de seriedad. Existen poderosas y sobradas razones que nos obligan a actuar así.

Para empezar, Eggy. Desde el primer momento nos dimos cuenta de que si queríamos incorporarle a los COES como miembro de pleno derecho tendríamos que someterle a un entrenamiento tan despiadado como intensivo.

Nunca le hemos dejado sólo. Su preparación ha sido monitorizada y evaluada en todo momento por Chispa Eléctrica, quien además de compaginar las funciones de espía y electricista, también ejercita ocasionalmente como Preparadora física y mental. Yo os pregunto, ¿qué es mejor, la vida de aventura que le ofrecemos o ser destinado a morir, nada más nacer, para mayor gloria de un triste arroz a la cubana?

Además, no creáis que el pequeño Eggy sufre. Al contrario, os aseguro que está encantado. Su mente es como un lienzo blanco y virginal que necesita y demanda absorber cual esponja mucha información en un corto espacio de tiempo.

Y aquí es donde entra en juego la Nintendo. Está archidemostrado que los juegos electrónicos interactivos tales como simuladores de vuelo, los de logística y estrategia y aquéllos que incitan al asesinato indiscriminado de alienígenas, abuelitas, inspectores de Hacienda y demás criaturas del Maligno estimulan la agilidad mental de los infantes, a la par que les preparan para afrontar con garantías de éxito los azares y peligros de la vida moderna.

Por otro lado, me alegra poder informaros de que, reunidos ayer con carácter noctívago y de urgencia, los miembros integrantes del equipo COES decidimos, por unanimidad absoluta y tras escuchar el informe elaborado por Chispa Eléctrica, que Eggy ya estaba cualificado para iniciar la segunda fase de su entrenamiento.

Así, esta mañana nos lo hemos llevado de maniobras a la Base Secreta de Operaciones que mantenemos, desde hace años, en el Vulcano Azul. Es tan secreta que ni yo mismo sabría llevaros hasta ella. De eso ya se encargan Milady y su GPS de bolsillo.

El ingeniero Omar Emoto ha diseñado y construido un Tricículo de Exploración Espacial especialmente pensado para Eggy y queríamos probarlo sobre el terreno. Aquí podemos verle manejando el Tricículo con toda soltura.

(He de apuntar, a modo de inciso, que el pistolón con que está equipado el Tricículo a la altura del manillar no sólo sirve para desintegrar marcianos y demás sabandijas como la que vemos a la derecha y arriba de la imagen anterior. Además, puede utilizarse como pela-patatas, karaoke de ocasión y corrector instantáneo de juanetes, entre otros usos. Ha sido debidamente patentado y puede comprarse en e-bay al módico precio de -ejem, ejem- 5 millardos de euros).

8. Una parcelita en la sierra marciana

Los hechos que paso a narrar a continuación tuvieron lugar hace dos semanas. Por aquel entonces, Eggy todavía no había nacido.

Hacía tiempo que queríamos expandir horizontes. La Base Secreta de los COES en el Vulcano Azul se nos estaba quedando pequeña y anhelábamos construir una nueva, y a ser posible mejor, lejos de la Tierra.

Tras sopesar diversas alternativas, decidimos probar suerte a las afueras de Klungon, la más sofisticada y cosmopolita de las ciudades-estado del planeta Marte.

No tardamos en echarle el ojo a una parcelita en la sierra marciana. Situada en un lugar privilegiado, a poco más de 35 millas marcianas de Klungon, la finca goza de unas vistas espectaculares sobre el desierto; el terreno es rocoso y escarpado y la temperatura rara vez baja de los -63° C. Toda una bicoca, señores.

Foto: la Tortuga Sideral en pleno desierto marciano el día en que fuimos a visitar la finca de marras.

Aunque se trataba de una finca rústica, sabíamos que su recalificación como urbanizable no requeriría de grandes desembolsos monetarios. En Klungon la prevaricación y el cohecho están a la orden del día. Los klungonitas son abiertos y campechanos y de talante despreocupado. Sus ministros, concejales y demás funcionarios públicos parecen tener una predisposición innata al soborno, y ya se sabe lo que dictaminan las leyes del mercado: si todo lo demás no varía, cuanto mayor sea la oferta de individuos sobornables menor será la cuantía necesaria para sobornarles.

Aún así, estábamos escasos de fondos, por no decir sin blanca: las últimas vacaciones en Río nos habían dejado la faltriquera temblando (eso sí, que nos quiten lo bailao, ¿eh?).

Después de Klungon, la segunda urbe en importancia del planeta Marte en cuanto a poderío económico y militar se refiere es, sin lugar a dudas, la ciudad-estado de Krungen. Ni qué decir tiene que klungonitas y krungenianos se llevan a matar. En un planeta donde los recursos naturales son tan escasos, la competencia por controlarlos no puede ser menos que sanguinaria y feroz.

Había llegado hasta nuestros finos oídos que las altas esferas gubernamentales de Krungen llevaban años detrás de los secretos cinegéticos más sagrados de los klungonitas.

La jugada consistiría en birlarles a éstos esa tecnología tan secreta como codiciada, vendérsela a los krungenianos y, con el montante obtenido de la operación, volver a Klungon, sobornar al concejal de urbanismo y adquirir la parcelita en la sierra que tanto nos gustaba y el pertinente permiso de construcción.

Decidimos que lo mejor sería enviar a Chispa Eléctrica a Marte, en lo que sin dudas constituiría una peligrosísima y arriesgadísima misión de espionaje industrial. Pero si había alguien que podía llevarla a feliz término, ésa era Chispa Eléctrica.

Tomada en algún lugar de los bajos fondos de Klungon, la siguiente instantánea recoge el crítico momento en que se produce el intercambio de información entre nuestro agente secreto y uno de sus múltiples contactos en Marte.

(Fijaos que el pelaje del soplón marciano es largo y abundante. Eso es porque en Marte hace un frío que te cagas. Si lo sabré yo...)

La misión estaba siendo todo un éxito. Lo cual no me extraña, dicho sea de paso, ya que el plan hábilmente diseñado por mí era perfecto: no podía fallar.

Y sin embargo falló. Pero el por qué y el cómo lo hizo serán cuestiones que trataremos debidamente en el siguiente post.

9. De paseo por Santa Cruz

Antes de proseguir con el relato de lo acaecido en Marte voy a hacer un alto en el camino para contaros lo que ocurrió ayer. Ambas historias están relacionadas, viniendo la segunda y más reciente a arrojar una luz nueva, a la par siniestra y esclarecedora, sobre los hechos todavía confusos que conforman el entramado de nuestra aventura marciana.

Hacía un día esplendoroso cuando salí de casa. Tenía una cita con el Profesor Yo-yo. Aún era temprano, así que en vez de subir al tranvía opté por ir dando una vuelta. Magníficos y soberbios sacudían sus hojas al viento los laureles de Indias; trinaban contentos los pajarillos y una miríada de flamboyanes y rododendros estallaban gozosos de poder mostrar al mundo su particular espectáculo de luz y color.

Bajé por la avenida del General Mola hasta la rambla del General Franco. Tomé una callejuela que me llevó a la Plaza del 25 de julio. Seguí por la avenida del mismo nombre hasta toparme de bruces con la Plaza del General Weyler. Crucé la calle Castillo. Atravesé de punta a punta Suárez Guerra.

Eran gruesos cual balas de cañón los goterones de turbio sudor que brotaban camino de mi entrecejo cuando me senté a esperar al Profesor en un banco de la Plaza del Patriotismo.

Me sentía solo y observado. Veía enemigos por todas partes.

-¿Quieres un cacahuete? -dijo el Profesor Yo-yo, agitando una bolsita de frutos secos delante de mis ojos. Pegué un brinco: no le había visto llegar.

-No, gracias -respondí, y entrechocamos falanges a modo de saludo.

-Voy a ser Franco -dijo, sin más preámbulos.

-Con todos mis respetos, Profesor, por mí como si quieres ser Millán Astray, pero no esperes que te siga la corriente, ¿vale? Que uno es demócrata convencido y reniega de fascismos y alzamientos.

-Tú estás muy mal, ¿eh Odys? No hombre, lo que quería decir es que voy a hablarte con absoluta franqueza. La urgencia del asunto así lo requiere. Se trata de I-gor. Pero antes, mejor entramos en la primera tasca que encontremos: me da a mí que el sol te está reblandeciendo los sesos, y yo necesito que me prestes toda tu atención.

10. De lo que ocurrió después de aceptar gorila como animal de compañía

"Prohibida la entrada a perros y demás animales de compañía", rezaba el cartel que colgaba a la entrada de la tasca El chicharro de oro. Tras discutir de forma acalorada con el camarero, accedí a quitarme el disfraz de gorila, no sin antes haberle hecho reconocer que, si bien era cierto que al hallarme acompañando al Profesor Yo-yo podía considerárseme como animal de compañía, no era menos cierto que de haber venido yo solito él no habría tenido argumentos ni potestad para negarme el acceso al establecimiento. Faltaría más.

Calmados así los ánimos, nos sentamos a la mesa. El Profesor Yo-yo pidió una chistorra con patatas, y yo, por aquello de no dar del todo mi brazo a torcer, un racimo de plátanos. Para beber, tinto del país. De vez en cuando me rascaba la sobaquera, o bien aporreaba el pecho con los puños y, si el camarero osaba mirarme fijamente a los ojos, le soltaba un gruñido intimidatorio y enseñaba el colmillo. Así aprendería.

-Entonces, ¿qué le ocurre a I-gor, Profesor? -dije, después de engullir el primer plátano con piel y todo.

-A primera vista, cualquiera diría que lo único que le pasa es que se ha encaprichado con Kylie Minogue. No sería el primer humanoide que pierde la cabeza por una mujer. Y esa chica en concreto está jamona, las cosas como son. Sin embargo, tras examinar con lupa una foto de la diva que hemos hallado en en un archivo de su memoria, hemos detectado la presencia de un agente patógeno alojado en el escote de aquélla. Mira, aquí tengo una imagen ampliada de ese magnífico par de domingas. ¿Ves ese lunar tan delicioso que aparece justo entre las tetas?

-Vaya si lo veo. En mitad del canalillo está.

-Pues se trata de un virus malicioso, un programa autoejecutable que se replica a sí mismo con el objetivo de acaparar toda la atención del huésped, en este caso I-gor, obsesionándole de tal manera que es incapaz de responder adecuadamente a los estímulos procedentes del mundo exterior. No, amigo mío, no es que I-gor no obedezca órdenes, como tú pensabas: es que el pobre, sencillamente, no las oye. A efectos prácticos, tu androide es sordo, mudo, tonto y ciego. Y ahora, ¿te importaría devolverme la foto? Ejem, ejem. ¿Odys? Odys, ¿es que no me oyes? !ODYYYSSS!!!

-¿Eh? ¿Qué? ¿Cómo? Ah, sí, perdona. Toma, toda tuya. Estaba yo pensando que, ¿tú crees que se pondrá bien?

-Aunque la infección sólo ha afectado a su memoria, está muy extendida y aún no hemos hallado la forma de neutralizarla. Creo que no hay por qué alarmarse. Su Unidad Central de Procesamiento se encuentra en perfecto estado. He llamado a Fuegofatuo y le he pedido que trate de sintetizar un antídoto lo antes posible. En cuanto lo tengamos listo, lo inocularemos en el paciente y veremos cómo responde.

Menuda papeleta, pensé. Aventurarse por esos mundos del espacio exterior sin nuestro androide era demasiado arriesgado. Ya podía despedirme de intentar vender a los krungenianos los secretos cinegéticos que Chispa Eléctrica, nuestro Agente Secreto, había robado a los klungonitas poniendo en peligro su integridad física.

No era lo mismo adentrarse en territorio hostil contando con el apoyo de I-gor que hacerlo sin él: si lo primero no era más que un puro trámite mercantil, lo segundo era equivalente a ir pidiendo a gritos que nos frieran a tiros.

El aspecto inocente y bobalicón que adopta nuestro androide durante nuestras plácidas estancias en la Tierra no es más que una tapadera. El auténtico I-gor es otro. Para que os hagáis una idea, la siguiente serie de fotos recoge una de esas transfiguraciones que tienen lugar a nivel molecular y hacen que nuestro androide pase de ser el muchachote inofensivo que todos conocéis a convertirse en una despiadada máquina de guerrra.

Su fama es tan grande, sus gestas bélicas tantas y tan formidables, que la sola mención de su nombre puede llegar a provocar incontinencia en el más aguerrido de los guerreros siderales. I-gor el Exterminador, le llaman por lo bajines del uno al otro confín de la galaxia.

-No es I-gor quien me preocupa, sino el Equipo COES -dijo el Profesor Yo-yo, como si me estuviera leyendo el pensamiento.

-Dime una cosa, Profesor, ¿crees que I-gor representa una amenaza para el resto de nosotros? ¿Acaso ha llegado la hora de jubilarle?

-No, no es eso. Tarde o temprano encontraremos el antídoto y I-gor volverá a ser el de siempre. Sólo es cuestión de tiempo. Una cosa está clara: el objetivo del ataque era dejarle temporalmente fuera de combate, no volverle contra nosotros. La pregunta clave es, ¿quién se esconde detrás de esta sucia maniobra, y con qué finalidad lo han hecho?

-Eso son dos preguntas.

-Exacto, quería comprobar que seguías atento. Y para responderlas, creo que sería conveniente que trataras de rememorar qué ocurrió en Marte. Con pelos y señales. Hasta el último detalle. Por lo poco que sé, parece ser que fue allí donde I-gor empezó a mostrar síntomas de encontrarse mal, ¿cierto? Y yo que tú no me comería el último plátano, ese tinte verdoso que está adquiriendo tu rostro es de lo más insalubre. ¿El baño? Cómo no, al fondo a la derecha. Procura echarlo todo dentro.

11. Pesadilla

Me he despertado en mitad de un grito: otra vez la misma pesadilla: abro los ojos y le veo: es Eggy, el huevo de mis entrañas. Antes tenía dos. Pero el primero se murió. Lo devoré, al igual que hiciera Saturno con sus vástagos. A veces me preguntó por qué. Estaría confundido. Quizá tenía miedo. No lo sé, vaya usted a saber. Estas cosas pasan, sobre todo cuando se ponen huevos por primera vez.

-¿Dónde está mi hermano? -pregunta el pequeño. Lleva puesta la túnica púrpura de los Sumos Sacerdotes. No sé de dónde la habrá sacado, ni qué Sumos Sacerdotes son ésos, pero le queda muy bien.

-De vacaciones en el cielo -respondo. Eggy se acerca, me regala una sonrisa, se la devuelvo. Es mi único huevo. Parece feliz.

-Mentirosssoo -susurra entonces-, mentiroosssoo...

Su voz se ha vuelto delgada y afilada como un silbido venenoso. Sus ojos no son de este mundo. Ya no sonríe, su boca es una cuchilla torcida en una mueca horrible. En la mano lleva un arma blanca que alza dispuesta a asestarme un golpe mortal.

-No dengaz mieeedo, no de hademoz daañooo... Tooodo ze habdá tedminado pdooontoo, muy pdoontooo...

Me he despertado en mitad de un grito: otra vez la misma pesadilla. Llevo toda la semana igual. Estoy hasta los mismísimos: Y lo peor de todo es que ya no me fío del huevo. Sé que sólo es un mal sueño, pero a veces creo que me mira mal, como si supiera algo que yo no sé. ¿Qué ocultas, condenado? ¿Quién eres, en realidad?

He de hacer algo al respecto, ¿pero el qué?

En estas elucubraciones me hallo cuando llama Fuegofatuo. Tengo el antídoto para I-gor, dice. Bien, al fin una buena noticia. Quedamos para vernos más tarde en la base súpersecreta del Vulcano Azul.

He puesto al huevo a buen recaudo, y dado instrucciones a Chispa Eléctrica para que le suelte una descarga si se pone tonto.

Salgo de casa con la conciencia tranquila. Quizá debería tener remordimientos, pero no los tengo. Mi instinto me dice que he tomado la decisión correcta, y también que ha llegado el momento de solicitar los servicios de Madame Mamadú.

12. Fin de la primera parte

Bueno amigos, hasta aquí hemos llegado, por el momento. He tratado de ajustarme a los hechos, tal y como han venido ocurriendo en el transcurso de los últimos días.

Espero haberos entretenido con el devenir de nuestra azarosa existencia. Si al menos he conseguido arrancaros una sonrisa podré decir, con satisfacción, "misión cumplida".

El viaje ha resultado ser sumamente placentero, al menos para mí. Me he divertido tanto que tengo la firme intención de seguir haciéndolo en un futuro próximo, y que conste que no es una amenaza.

No quisiera irme sin antes deciros que anoche tres miembros del equipo COES nos presentamos voluntarios como conejillos de indias antes de suministrarle el antídoto a I-gor. Nuestro androide es demasiado caro como para arriesgarnos a perderle así como así.

Aún estamos malquerrecuperándonos de sus devastadores efectos, pero puedo aseguraros que, aunque es altamente explosivo, o precisamente por eso, el antídoto no es mortal de necesidad. Ha sido elaborado por Fuegofatuo a base de corticoides en pomada, coca-cola, extracto de jalapeños y un engrudo cuya fórmula hemos preferido mantener en secreto, por el bien de la Humanidad. ¡Mis felicitaciones, Artillera!

servido por odys 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Odys

Odys dijo

Mi idea original era haber metido la Primera parte en un sólo post, pero la página de edición no me lo ha permitido, así que he tenido que meter la primera parte en dos partes, a riesgo de que esto empiece a parecerse la parte contratante de la primera parte, pero en fin... es lo que hay :-)

24 Noviembre 2008 | 08:01 PM

Piano  sanchez

Piano sanchez dijo

jejeejeje... pues na... a ratos se me parecía eso a futurama... en el centro me he perdido un poco porque yo soy un poco corto... con los viajes por marte, pero al final te has cargado un huevo y el otro se te hace un psicopata... en fin
esto si es humor diferente y original... humor-ficcion
o será realidad?
lo volvere a leer otro día que no sea lunes...
en resumen genial y buena semana para eggy si sale de esta, pàra igor
para el equipo coes etc...
un abrazo artista total.

24 Noviembre 2008 | 08:40 PM

Odys

Odys dijo

Esto es una crónica verdadera de sucesos ciertos acaecidos en el transcurso de este año cuyo final ya tenemos cerca...

Un abrazo pa ti, sufrido lector :-)

25 Noviembre 2008 | 12:27 AM

OFUSCADO

OFUSCADO dijo

Os ha salido genial, no niego ni menosprecio. Pero me pierdo,me ofusco ¿cómo era? mudo ,ciego, tonto y algo más que ni me acuerdo.
De verdad de la buena, de IGOR si existe no sabe que se espera de él

Así es que al cancionero TRAS EL CRISTAL (La Guardia)
debe haber otra que también le va bien de La Guardia claro, clarito.

Ah, ya no me rio. O mejor os acordaís LA SONRISA DE MONA LISA.

28 Noviembre 2008 | 08:48 PM

Mayca

Mayca dijo

¡Virgen Santa!

28 Noviembre 2008 | 09:17 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

El colgao del espejo siempre está diciendo que, para él, yo soy un misterio... classificados Locations of visitors to this page .
************************ ************************ ************************

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera