Publicidad:
La Coctelera

odys

19 Enero 2009

Kutre story, una novela on-line. Capítulo primero: La noticia (III)

 

No podía dormir. Un tropel de imágenes confusas y desordenadas desfilaba a empellones por mi cabeza impidiéndome conciliar el sueño; provistas de una energía y una violencia inusitadas, las ideas se atropellaban unas a otras, vociferaban, se devoraban sin piedad o huían despavoridas para volver luego por la puerta de atrás, más vengativas y poderosas que nunca. Algunas iban vestidas de palabras sueltas, otras de frases inconexas; aquí una sueca en pelotas, allí un razonamiento impecable era desintegrado por quién sabe qué misteriosas fuerzas, y en su lugar aparecía aquella bruja marchita que hilaba hechizos sobre su rueca. Hay que joderse, ahí estaba de nuevo, y el caso es que se parecía a mi madre, o al vago recuerdo que yo conservaba de ella, sólo que mucho más vieja y consumida por la vergüenza y la amargura. Mamá... qué hijadeputa fuiste, y qué indigno y absurdo tu final, y sin embargo me pregunto si en el fondo nos querías, al menos a mí, a mí seguro que sí. Claro, qué ingenuo, a ti sí, ¿no? Serás mamón... La tensión acumulada en los músculos faciales se hacía sentir de repente, devolviéndome al mundo de lo tangible, de lo físicamente real. Entonces abría un poco la boca para relajar la mandíbula que, de tanto apretar, amenazaba con hacerme trizas los dientes. Entreabría los ojos y desfruncía el ceño, miraba sin ver las secuencias de aquella vieja película que  proyectaba el televisor, encendía un pitillo que apagaba luego, ya consumido aun cuando yo hubiera jurado que sólo había dado una calada o dos, quizá porque mientras tanto el carrusel de pensamientos había vuelto a ponerse en marcha, y yo a perderme otra vez en él.

 

En otra época habría combatido el insomnio zambulléndome en las páginas de uno de los muchos libros que convivían apretujados en los anaqueles de las estanterías que cubrían una de las paredes de mi habitación. Sumergido en ellas habría conseguido escapar al influjo caótico de mi universo interior, al desasosiego que me causaba, y no habría tardado en descubrir cuánto me pesaban los párpados, cuán borrosa se volvía la letra impresa y cómo me costaba seguir el hilo de la narración. Por desgracia, esa vía de escape ya no era una opción válida para mí: hacía ocho meses que  me había prohibido la lectura, y desde entonces no había vuelto a abrir libro alguno. Os parecerá una tontería, pero no quería que el estilo de otros autores influyera en el mío, que lo contaminara fatalmente, destruyendo así las escasas posibilidades que tenía de hacer algo realmente original.

 

Como no hay mal que por bien no venga, en lugar de mis queridos libros, para suplir su añorada compañía cuando más falta me hacían, y de la mano de Bigardito, que había tenido el gran detalle de regalarme una de sus videoconsolas, yo no había tardado mucho en iniciarme en el fascinante mundo de los videojuegos, ante cuyos encantos no me duelen prendas en decir que había sucumbido desde el primer día. Y eso era precisamente lo que me disponía a hacer ahora. Iba a echar una partidita. Una sola; un ratito nada más, que al día siguiente había que madrugar. A ver si así conseguía relajarme lo suficiente como para caer rendido en los reparadores brazos de Morfeo.

 

Me incorporé de un salto, agarré el mando y me enchufé a la videoconsola. Para aquella ocasión tan especial escogí "Una noche en el geriátrico", uno de mis juegos favoritos, ¿no sé si lo conocéis? El protagonista, Ice Cube, es un joven de color (negro) que se encuentra cumpliendo condena por un crimen que no ha cometido. Una vieja amiga suya (Enfermera Cachonda, quien "casualmente" trabaja en el geriátrico en el que está internado el único familiar que a nuestro héroe le queda en el mundo, su querida abuelita Big Mama) le cuenta por carta que en el geriátrico que nos ocupa están ocurriendo cosas muy extrañas. Como por ejemplo que hay internos que desaparecen de la noche a la mañana sin dejar rastro, o que a veces, en mitad de la noche, se escuchan gritos, lamentos y arrastrar de cadenas que parecen provenir del subsuelo, cuando en teoría en el subsuelo del edificio no hay más que ratas, gatos muertos y cucarachas. Enfermera Cachonda tiene miedo. Le preocupa la suerte que pueda correr Big Mama, pero no sabe a quién acudir, ya que no confía en nadie. Excepto, claro está, en Ice Cube.

 

Esta breve introducción nos la cuenta el mismísimo Ice Cube desde los barrotes de su celda, justo antes de que arranque el juego propiamente dicho, el cual consta de cuatro partes (o niveles) bien diferenciados, a saber: a) la fuga de la cárcel; b) entrada subrepticia en el geriátrico y rescate de Big Mama; c) huida del geriátrico a sangre y fuego; y d) el desenlace, o combate a muerte con el malvado doctor Scalpel (líder de una organización secreta que utiliza la institución geriátrica, en la que ocupa el cargo de director general, como tapadera para encubrir los terribles experimentos genéticos en que los viejecitos residentes participan, los muy infelices, en calidad de cobayas involuntarias o forzosas, y a resultas de los cuales son transformados en muertos vivientes de los que el malvado doctor Scalpel pretende servirse para conquistar el mundo en un futuro inminente).

 

La fuga de la cárcel -o primer nivel del juego- es pan comido. La cosa empieza a complicarse en el segundo nivel, los viejecitos que te salen al paso están armados, transmutados y hambrientos y son peligrosos, aunque para entonces ya cuentas con la ayuda inestimable de Enfermera Cachonda, y con la de Big Mama en el tercero, sin embargo esta última no es muy de fiar, la pobre padece de demencia senil y tiende a darte consejos que te meten, a lo tonto y a lo bobo, en la boca del lobo. Es un juego buenísimo: con deciros que la revista "gamesRus" le da una puntuación de cinco estrellas -sobre cinco- os lo digo todo. Si todavía no habéis jugado os lo recomiendo.

 

Me aferré al mando, programé el juego en su grado de dificultad máxima y me dispuse a enfrentarme una vez más a las fuerzas del mal. Me conocía el primer nivel de memoria. Disfrazado de oficial de prisiones, no tardé en salir de la cárcel, ¡y por la puerta grande! Me gustaba Ice Cube, me caía bien el condenado, y hasta me sentía identificado con él. Nacido inocente, sin mancha, pecado o culpa alguna, me sabía condenado a sufrir y a morir sin embargo. Pensándolo bien, todos somos como Ice Cube, lo único que nos diferencia a unos de otros es la forma que tenemos de entender nuestra condena, así como la actitud que tomamos frente a la misma, pues ¿qué es la historia de la especie humana sino el continuo desplegarse de una rebeldía? Algo parecido postula Albert Camus en "el mito de Sísifo", aunque... -¡Hostias, qué susto!

 

Aquello sí que no me lo esperaba: Old Butcher (el siniestro ayudante del malvado doctor Scalpel) acababa de salir disparado de un armario empotrado. Haciendo gala de una habilidad, una agilidad y una elegancia exquisitas fui esquivando los mandobles que me lanzaba con su motosierra; por desgracia el combate a colmillo partido con la Cuadrilla de Viejas Harpías me había dejado muy debilitado: una de ellas me había arrancado una pierna de un mordisco. Estaba perdiendo mucha sangre por el muñón, y mis constantes vitales andaban por los suelos: no me encontraba en condiciones de enfrentarme al siniestro Old Butcher, así que puse el pie que me quedaba en polvorosa. Propulsado por su diabólico tacataca, Old Butcher avanzaba pisándome el talón. Horror: ¡no conseguía darle esquinazo! En el último suspiro acerté a alcanzar el hueco del montacargas, descender por el cable hasta el primer piso, entrar en la Enfermería y solicitar de Enfermera Cachonda que me diera cuatro puntos de sutura y un besito en la mejilla. ¡Ah, el amor! ¿Qué sería de nosotros sin el consuelo del amor? Me despedí de Enfermera Cachonda con la promesa de que volvería a por ella.

 

La partida se estaba poniendo la mar de interesante. Big Mama y yo nos encontrábamos en profundidades del subsuelo hasta entonces desconocidas para mí. Aquel era territorio comanche. Si quería sobrevivir tendría que emplear a fondo los cinco sentidos... Transcurrieron melifluas las horas, no sé cuántas porque absorto como estaba en los avatares de aquella aventura sin par perdí la noción del tiempo, pero muchas. Cansados pero felices, Big Mama y yo encontramos al fin la salida del geriátrico y recibimos alborozados la luz de un nuevo amanecer. Nos habíamos salvado. A nuestras espaldas, una espesa columna de humo se elevaba sobre las llamas que consumían el geriátrico mientras un nutrido grupo de octogenarios vengativos se disputaban los despojos mortales del doctor Scalpel, a quien un servidor había dado merecida muerte en el último y decisivo combate de la noche. Misión cumplida. Tomé a Big Mama de la mano y juntos nos alejamos pantalla adentro hasta que no fuimos más que dos siluetas diminutas recortándose contra la semiesfera anaranjada del sol naciente. La voz incorpórea de Enfermera Cachonda me preguntó si deseaba reiniciar la partida. Tentado estuve: me daba rabia no haberla podido rescatar a ella también. Pobre Enfermera Cachonda, había dado su vida por salvar las nuestras, y ni siquiera se había quejado cuando una Horda de Viejos Verdes se había abalanzado sobre ella para despedazarla viva. Otra vez será cariño, dije. Apagué la consola. Una claridad mortecina se filtraba a través de las cortinas de mi habitación. También en este mundo nuestro se estaba haciendo de día.

 

**********

 

(Continuará...)

servido por odys 23 comentarios compártelo

23 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Enfermera Cachonda

Enfermera Cachonda dijo

Al final he podido desembarazarme de la Hora de Viejos Verdes, pero lo que me has hecho... eso sí que no te lo perdono. Dejarme allí tirada, después de todo lo que hice por tí.. pero una cosa te digo:

"hasta el rabo todo es toro"

Glups, me temo que esta última frase puede desenmascarar mi verdadera identidad, espero que no :-)

Cheers¡¡

Glups otra vez, me temo que este saludo puede ayudar a desemascarar mi identidad (por si no había quedado claro)

19 Enero 2009 | 08:23 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

He querido decir de la Horda..

Glups, me temo que he sido finalmente descubierto :-)

19 Enero 2009 | 08:33 PM

kovalam

kovalam dijo

¡Ohhhhhh! la Enfermera Cachonda...! cuantos y cuan buenos recuerdos me trae.

Bueno, después de este capítulo ya todo va a ser terra incógnita. ¿Qué nos deparará el destino? ¿hacia donde nos conducirá tu inabarcable imaginación?

Quien sabe, nosotros seguiremos atentos

Besos a mogollón

19 Enero 2009 | 08:49 PM

Mayca

Mayca dijo

¡¡¡¡Virgen Santa!!!!! ¿Ese juego existe de verdad?

A mí es que me sacan del Mario Kart y ya me lío.

Besos.

19 Enero 2009 | 09:40 PM

Piano  sanchez

Piano sanchez dijo

De verdad que hace falta una imaginacion abismal para escribir una historia tan original y con tantos cambios de orientacion uno sobre otro... que estress y que intriga cualquier cosa puede pasar...
¡pero que pase pronto!... vamos, que se vaya cociendo la proxima.
un abrazo.

por cierto las enfermeras cachondas son una leyenda urbanistica, no existen...

19 Enero 2009 | 09:53 PM

Odys

Odys dijo

Hola Enfermera Cachonda, ¿de verdad que eres tú? Te noto un poco confusa, será que las resurrecciones no te sientan bien. Sin embargo tu comentario es prueba fehaciente de que lo que afirma Piano Sánchez no es cierto: amigo Piano, las Enfermeras Cachondas son tan reales como tú y como yo :-)

19 Enero 2009 | 10:42 PM

Odys

Odys dijo

Jose Alberto, también a ti te noto un poco confuso, casi tanto como a Enfermera Cachonda, lo cual no quiere decir que seais la misma persona, evidentemente. !Aúpa Madrid!

Todo no, Kovalam, a no ser que te falle la memoria tú bien podrías reconocer una entrega más, aunque será una que cuelgue mucho más adelante. En su día ya la publiqué en La Comu, al igual que ya había colado ésta aquí anteriormente, aunque encubierta como un relato corto.

Besotes.

¿Mario Kart, Mayca? No está mal, aunque yo prefiero las carreras que se pega Crash Bandicoot :-)

Mira quién fue a hablar de imaginación, Mister Piano, el rey de los textos desternillantes y surreales. Un abrazo, y recuerda lo que te he dicho: sí existen!

19 Enero 2009 | 10:53 PM

mala

mala dijo

%-O
No se si has leido el último post de Snooper. Me parece que os fumasteis el mismo Porro.
Dice el refrán... dime con quien andasy te diré si te van a salir juantes. (¿Crees que debería empezar a preocuparme?)
Besoteeeeeee

19 Enero 2009 | 11:18 PM

Odys

Odys dijo

Hola Mala, ¿qué te pasa en los ojos, que bizqueas? :-)

Quizá en una vida paralela, pero te aseguro que no en ésta, entre otras cosas porque yo no fumo otra cosa que no sea tabaco.

Y sí, deberías empezar a preocuparte, si es que no lo has hecho ya.

Besos lúcidos.

19 Enero 2009 | 11:39 PM

mala

mala dijo

Tienes razón debo empezar a preocuparme, sobre todo si esto tuyo es consecuencia única del tabaco. La semana que viene mismo, tendré que empezar a pensar en dejar de fumar.;-)
Besos con nicotina

19 Enero 2009 | 11:50 PM

Piano  sanchez

Piano sanchez dijo

Lo mio es narratica pueblerina, lo tuyo es algo mas sofisticado y avanzado... por cierto...
de nuevo enhorabuena por los dibujos de...
lamesaredonda09.iespana.es
ves, en eso de dibujar nada de nada... tendre que intentar hacer algo para spanish...

19 Enero 2009 | 11:52 PM

Odys

Odys dijo

¿Te refieres a los dibujos que he hecho para la revista...

http://lamesaredonda09.iespana.es/

Sí, deben de ser esos :-)

Yo he sido el primer sorprendido al descubrir que no dibujo tan mal como siempre había creído. Tampoco es que sea un artista, pero me defiendo, y los resultados son aceptables. Esas plantillas que te ha pasado Mayca tienen muy buena pinta. Supongo que sabes que también existen muñecos articulados que pueden utilizarse como modelos y que te vendrían muy bien si, como sospecho, los dibujos que quieres hacer son de figuras humanas.

Mala, no te preocupes, mujer, que lo mío es congénito!! Besos sin alquitrán.

20 Enero 2009 | 11:46 AM

patita de goma

patita de goma dijo

entre el porro de snooper y ahora esto................necesito drogas!!! Es alucinante lo que hace este tío con tal de no empezá a escsribí la novela. Nunca he jugado a la play y esas cosas, mi aventura terminó con el tetrix...........claro, que visto el sufrimiento............prefiero no probar!! no sé si soportaría vivir con el peso en mi conciencia de que una enfermera cachonada muriese por mi culpa!!!

PD. cuantos colores más hay pa los hombres??

muaksss

20 Enero 2009 | 01:43 PM

Odys

Odys dijo

¿Colores? Quieres decir, ¿además del verde? El azulgrana y el rojiblanco!! Dicen por ahí que también existe el merengue, aunque esté de capa caída, jejeje.

Tú no necesitas drogas, Patita, créeme, y si no, pregúntale a cualquiera que te conozca :-)

¿El Tétrix? Eso es de la misma época que las pinturas rupestres de Altamira, ¿no?

Quesotesss

20 Enero 2009 | 02:32 PM

Marián

Marián dijo

Esto no vale, eres un tramposo. Vengo yo corriendo para leer la tercera entrega (por fin, sí, por fin, digas lo que digas tardas una barbaridad entre ellas) y me encuentro con una partida en la que ya había participado, que no es que me haya importado lo más minimo volverla a jugar porque está muy bien, pero es que yo pensaba avanzar un poco en la historia del escritor de verde portátil... y no vale... y por eso protesto.

Y muchos besos deslumbrantes de lo luminosos que los traigo.
:-)

20 Enero 2009 | 03:33 PM

Nynaeve

Nynaeve dijo

Según he empezado a leer, me has recordado a mi misma... joé con el proceso creativo y el síndrome de la página en blanco. Me asalta en cualquier momento, el relato perfecto, el post perfecto, esa pulla tan cojonuda ... eso sí, estoy en el autobús, recién despertada antes de levantarme, en el médico... ahora bien, es sentarme delante del ordenata y ¡pluf! todo a la mierda. Lo intento y lo que sale no le llega ni al 1% de la satisfacción me producía la otra idea, así que... ¡a tomar por culo!, sigue la página en blanco...

Después, jijiji, ¡se me había olvidado del juego de marrás!, jajaja, me he reido tanto como la primera vez...

Besos intrigados...

20 Enero 2009 | 03:50 PM

Odys

Odys dijo

Tendrás que perdonarme Marián, te ofrezco mis excusas con carácter retroactivo, ya que la falta -o trampa, según prefieras- la cometí entonces, cuando colé este fragmento como relato corto, y no ahora que os lo ofrezco dentro del todo al cual pertenece. Vanitas vanitatis... y no pude resistir la tentación :-)

Pesos esbesos.

Hola Nynaeve. Había un escritor -uno famoso, no me preguntes cuál porque no lo sé- que siempre escribía de pie, frente a un atril, porque había descubierto que así pensaba más, mejor y más creativamente que sentado. A mí se me ocurren más ideas cuando voy caminando por ahí que cuando me siento a escribir, es como si el movimiento estimulara la actividad cerebral, y el reposo la ralentizara. Por eso a veces, cuando estoy bloqueado, me ayuda levantarme a hacer cualquier cosa, ir a por un café, asomarme a la ventana, acercarme a jugar un rato con el perro.

Tengo un amigo a quien no le gusta la soledad de su cuarto cuando quiere escribir, sino que prefiere hacerlo en un café -cualquier café, eso es lo de menos-, porque dice que el murmullo de las conversaciones y el vaivén de la gente al moverse alrededor suyo le ayuda a concentrarse.

A mí me gusta tener música de fondo. No sé, supongo que cada cuál es cada cuál, y lo que a unos ayuda a la hora de crear, a otros perjudica.

Besos intrigantes...

20 Enero 2009 | 08:23 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

¿Ya te estás preparando para ver al Sporting encarrilar su paso a semifinales? :-)

Suerte¡¡

22 Enero 2009 | 07:04 PM

Odys

Odys dijo

Sí, estoy calentando y haciendo unos estiramientos, y dentro de nada empezaré a ejercitarme con el balón :-)

He visto por ahí que has tenido una visita de Obama, cómo mola!!

Puxa Sporting!

22 Enero 2009 | 07:35 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Jeje, sí, el mismísimo Obama in person.. con lo liado que tiene que estar el hombre, con su novela on line.. digo con su trabajo de presidente, y me visita :-)

(las fotos de la cabecera, más agradables, sin duda)

22 Enero 2009 | 07:38 PM

Jo

Jo dijo

Me ha hecho reír bastante la historia de la video-consola. Muy bien trenzada. Destila una fina ironía de los tiempos (virtuales)modernos.

Un saludo,
Jo

22 Enero 2009 | 08:13 PM

Odys

Odys dijo

El Sporting sigue vivo en la Copa, Jose Alberto, así que, tomando prestada la frase que llevara en volandas a tu ilustre visitante, he de decir que, "Yes, we can!!" desde el Molinón a la semifinal :-)

Me temo que casi cualquier foto que ponga será más agradable que la de aquel lindo guauguau...

22 Enero 2009 | 10:03 PM

Odys

Odys dijo

Hola Jo, encantado de verte por aquí, y aún más de que la historia del videojuego te haya hecho reír.

Un saludo, nos vemos... O mejor sería decir, nos leemos :-)

22 Enero 2009 | 10:05 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

El colgao del espejo siempre está diciendo que, para él, yo soy un misterio... classificados Locations of visitors to this page .
************************ ************************ ************************

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera