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La Coctelera

odys

22 Enero 2009

Kutre story, una novela on-line. Capítulo primero: La noticia (IV)

 

 

Apuré el último cigarrillo del último paquete de Docudas rubio. Con el paquete vacío hice un gurruño, que deposité aplastando la montaña de colillas y ceniza que en el transcurso de la noche había ido sedimentándose en el pequeño cenicero esmaltado de rojo que conservaba siempre sobre la mesita de noche. Aquel gesto ponía el punto final a diez años de tabaquismo. Nunca más volvería a fumar. "Pero nunca es demasiado tiempo", gimió una vocecilla interna que me impresionó por lo sentido de su pesar. "Esto va a ser más duro de lo que yo pensaba", pensé, con el ánimo un tanto arrugado y sintiendo un ligero y repentino malestar general.

 

Era el día uno de enero, primer día del año y primero del resto de mi existencia. Se suponía que yo era un hombre nuevo, un ave fénix renacido a quien, según el plan de vida sana y equilibrada que yo mismo hubiera elaborado, hoy tocaba salir a correr.

 

Las gotas de lluvia repiqueteaban con fuerza, formaban arroyuelos zigzagueantes que disolvían parcialmente los churretes de roña acumulados por la desidia y el abandono en los cristales de mi ventana, ofreciendo un cuadro sucio y borroso, húmedo y frío del patio de luces, triste presagio de lo que me esperaba ahí fuera, donde el viento aullaba, haciendo crujir el viejo armazón de madera del ventanal, sacudiendo las hojas, colándose a través de los resquicios y congelando mis buenos propósitos, si es que alguno alentaba todavía, porque una cosa era comenzar el año con buen pie y otra muy distinta hacerlo agarrando una pulmonía, joder, si hubiera sido supersticioso hubiera creído que los dioses conspiraban en contra mía, pero como no lo era, empezaba a alimentar en cambio la idea de que, sencillamente, aquel no era mi día.

 

"Además, estás hecho polvo, colega, para qué vamos a engañarnos", pensé. Y cómo no iba a estarlo, si no había pegado ojo, y tenía la garganta y los pulmones hirviendo en un caldo de nicotina y alquitrán, cianuro de hidrógeno, benceno y formaldehídos varios. Lo cual significaba que tampoco me hallaba en condiciones de escribir (y no os riáis, queridos míos, porque era cierto).

 

Eché las cortinas, recogí un par de colillas de la moqueta, cogí el edredón -gordito y acolchado, qué delicia sentirlo, suave al tacto, sobre mi cuerpo-, y, bien arrebujado en él, encendí la estufa eléctrica, que hice rodar luego hasta el escritorio; acerqué una silla y me senté muy agradecido de poder recibir la generosa ofrenda de calor que me hacía tan prodigioso como benéfico ingenio.

 

Sobre el escritorio, y separadas por un cajita de madera de palo de rosa ricamente labrada que había sido de mi madre y era, que yo supiera, el único objeto personal suyo que casi veinte años después de su muerte aún quedaba en casa, reposaban dos cajas de cartón. Dentro de una estaba I-gor, mi flamante portátil nuevo; bueno, vale: nuevo, lo que se dice nuevo, no era. Ocho meses iba a cumplir en breve, si es que no los tenía ya; pero aún no lo había estrenado, así es que a efectos prácticos podía considerarse que era nuevo de paquete; eso sí, una vez al mes lo desempaquetaba, le quitaba los protectores de poliestireno de los costados y la bolsa de plástico fino que lo cubría, le pasaba el polvo con un plumero, limpiaba la pantalla con una toallita húmeda y, por último, tras enchufarlo a la red eléctrica, lo encendía para comprobar que seguía funcionando, que todo iba bien y se encontraba listo y en forma para cuando sus servicios fueran finalmente requeridos; entonces lo volvía a guardar.

 

La otra, mucho más grande y cuadrada, era la caja en la que había venido el televisor, y estaba llena hasta el borde de cuartillas, algunas grapadas de dos en dos, otras en tríadas, pero la mayoría sueltas, y escritas todas a mano, de mi puño y letra y por una o ambas caras. Eran los embriones fallidos de mi novela. Allí había escritos para todos los gustos. Historias cotidianas, cotilleos de barrio, anécdotas de sobremesa,  escuetos apuntes tomados de diversos artículos de prensa, el esbozo de una gran tragicomedia, algún que otro poema; y cuentos, muchos cuentos, cuentos de terror, fantásticos, divertidos y tiernos, fatalmente marcados por la tragedia, absurdos, surrealistas, soporíferos por lo detallistas, pornográficos, bucólicos, costumbristas, impersonales, irreverentes, sarcásticos, intimistas, subjetivos, esotéricos, fabulosos, históricos, existenciales, todos juntos y revueltos, sin guardar orden alguno ni concierto.

 

Todos eran míos y todos me gustaban, algunos más que otros, pero ninguno lo suficiente. Ninguno de aquellos relatos me excitaba tanto como para sentirme llamado a proporcionarle ese rico y nutritivo alimento de la imaginación que le hiciera crecer, desarrollarse y alcanzar proporciones novelescas. A todos los efectos, todos ellos eran relatos contenidos en sí mismos, definitivamente acabados y, por lo tanto, muertos.

 

Llevaba demasiado tiempo esperando este momento -mi momento, el momento de la verdad- como  para arriesgarlo todo en un arranque de impaciencia. Si quería producir un clásico de la literatura universal tendría que afrontarlo desde la cúspide de mis facultades, y no en las condiciones en que me encontraba, al borde del agotamiento físico y mental y sintiendo, por si fuera poco, cómo mis jóvenes  y tiernas neuronas se revolvían inquietas, y un pelín angustiadas, al experimentar los primeros e inequívocos síntomas del mono. Mi reino por un cigarrillo. ¿Cuánto llevaba sin fumar? ¿Veinte minutos, quizás? Dicen que las primeras horas son las peores. Si me iba a la cama podría pasarlas de un tirón. De hecho, si me iba a la cama mataría todos los pájaros de un solo, responsable y certero tiro. El día era muy largo. Podía dormir ocho, nueve o diez horas -mejor diez- y levantarme al cabo, fresco como una lechuga, dispuesto a ponerme el mundo por montera, a calzármelo si hacía falta, a vibrar en armónica sintonía con las infinitas cuerdas que hacían danzar sobre su vientre al universo.

 

Ya empezaba a sentirme mucho mejor, y es que el estrés no me sentaba nada bien. Habiendo tomado la que consideré era la decisión más acertada, me deshice del edredón y dirigí mis pasos al retrete para hacer el riguroso pis matutino. Allí encontré a Pánfilo Viriato haciéndose un lavado de estómago. No le había oído llegar.

 **********

(Continuará...)

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68 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Un vecino

Un vecino dijo

Buenas noches ¿No han visto por un casual pasar por aquí a uno que le dicen el Mayoral?

No se fien de ese tio que es un verdadero cabrón que se dedica a envenenar el ambiente...A malmeter y a enfrentar a las buenas gentes.
Si lo vieran, no le den tregua: ¡písenle el pescuezo!

24 Enero 2009 | 12:58 AM

El Mayoral

El Mayoral dijo

JA,JA, JA... SI HOMBRE, AQUI VOY CON UN POLVO, DIGO CON MI VOLVO. ¿NO PENSARÉIS ADELANTARME CON UN PANDA...?

24 Enero 2009 | 01:02 AM

Nynaeve

Nynaeve dijo

Yo pensaba en Chapter five... y lo que quieras endeluego...

Pero me da lo mismo que lo mismo me da, mientras no sean todos iguales, al ser tan largo el título en el feed de los güitos sólo sale Kutre Story... (pero ná del number of chapter, or chapter's number)...

duyuanderstandmi nau, mai darling???

:D

xxx

24 Enero 2009 | 01:15 AM

mala

mala dijo

Dale a este chico un par de cigarros y un cubata y dile que como no se ponga a escribir... le juntas cnmigo (los sustos a veces funcionan).
Besoooo

24 Enero 2009 | 09:31 AM

Odys

Odys dijo

Buenos días a todos, hay que ver qué panda de vecinos más poco amistosos tiene el Mayoral; ufano y sinforoso, él se pasea en su Volvo en busca de un buen polvo, un gazapo en el camino, una maja a quien pincelar :-)

Tienes razón, Mala, este tío todavía no ha descubierto que el alcohol y la nicotina, entre otros, son dos de los grandes motores de la literatura universal. Pero no le juntaré contigo, en vez de asustarse se encandilaría y en vez de escribir una novela soltaría poemas como churros, odas a su nueva musa, su dulcinea, su... Gracita Morales? Besotes.

No sé, Nynaeve, me gusta cómo está dispuesta la estructura de los títulos, es cierto que salen un poco largos, pero ahí van contenidos todos los datos que hay que saber, y en un orden lógico, de lo general a lo particular: el título -kutre story-, qué es -una novela-, el capítulo en que nos encontramos y finalmente el número de entrega dentro de cada capítulo. Claro que también podría repetir el número de entrega y ponerlo también al principio... Igual hago eso. Zankiu very mach, kizzez, and guz dei tu yu :-)

24 Enero 2009 | 11:14 AM

Marián

Marián dijo

Hombre, así no vale, que yo venía a reírme despiadadamente del Señó Lisensiado, pero con el preziozo ozito con ojos de mirada de cordero no hay quien sea "mala malasombra, mala de verdad y más mala que la quina".

Deberías estar feliz de haber proporcionado a la historia de La Coctelera una de esas encantadoras anécdotas que luego se siguen recordando en las mejores reuniones por los tiempos de los tiempos. ;-)

Eres un jovenzuelo adorable con un gran de sentido del humor. Trata de recordarlo cuando me persigas con el hacha. :-)

Besote, pa (bien ganado) y mi deseo de que comiences la semana con el mejor de los pieses.

25 Enero 2009 | 02:56 PM

Odys

Odys dijo

Ay, Marián, así me encuentro yo, triste y ojeroso, como el osete panda, destrozado por la crueldad femenina, plomizo y desganado, sin saber qué hacer o qué decir. Voy a ver si encuentro unos brotes de bambú, quizá mordisqueándolos consiga olvidar mis penas. Ay, triste de mí, pobre infelice, ay...

25 Enero 2009 | 03:35 PM

kovalam

kovalam dijo

¿Crueldad femenina dices? tendrás cara...

Pero si todas de chicas a un lado al otro de La Coctelera te tenemos en palmitas. Tú y Jose Alberto sois los niños bonitos de esta casa así que no se de qué te quejas.

Si es que el mundo está lleno de desagradecidos...

25 Enero 2009 | 03:48 PM

Odys

Odys dijo

Ay, ¿oigo voces, acaso? Seguro que sólo son los quejumbrosos latidos de mi corazón maltrecho, ay, ay, ay...

25 Enero 2009 | 03:55 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Uy uy uy, veo a nuestro amigo Odys enormemente apesadumbrado, y a punto de caer en un pozo de tristeza.. ( o eso, o se lo está haciendo para que le den mimitos..:-)

Voy a ver si le animo:

4-1 ayer, vaya partidazo¡¡

Vizca el Barça, y puxa Sporting¡¡¡¡¡

25 Enero 2009 | 04:27 PM

Mayoral

Mayoral dijo

¿Los domingos no hay partido?. ¿Cómo es que esgtáis metios en la juronera? Y además metiéndoos con las buenas amigas... ¡Tais apañaos..!

25 Enero 2009 | 04:53 PM

Odys

Odys dijo

Ay, qué negro es este domingo de enero, Mayoral me ataca sin contemplaciones, y en Getafe van 17 minutos de juego y el Sporting ya pierde 2-0.

Menos mal que JA sí que me entiende, siempre dispuesto a tender una mano amiga y comprensiva :-)

25 Enero 2009 | 05:22 PM

Marián

Marián dijo

Triste, ojeroso, plomizo, desganado... A mí eso me suena a crisis de edá, o de corazón, que tienen los mismos síntomas. ¿Y no será astenia invernal? Lo de los brotes de soja es una buena idea, muy nutritiva, pero ¿por qué no añades jalea real a la dieta?, ya sabes, que un grupo de amigos que te traten como a un rey te jaleen un rato al día.

Ejemplo: ¡Aupa Odys! ¡Eres el mejor!

Pues eso. :-)

Un besote, quejica, y que haya suerte y el fútbol no te estropee el domingo.

25 Enero 2009 | 05:55 PM

Odys

Odys dijo

Di que sí, Marián, tú di que sí: primero me coses a puñaladas sarcásticas, y luego vienes a llamarme tu amigo. Sin embargo hace un día magnífico, por lo que ego te absolvo in nomine patri, et filli, et... et.. etcétera etcétera

Además, al final no resultó tan severo el correctivo: sólo perdimos 5-1, nos vamos con el trabajo hecho y la cabeza bien alta :-)

25 Enero 2009 | 06:53 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Siento lo del 5-1, aunque como sabes, el Getafe es un equipo que me cae muy bien, por la proximidad, y también estaba necesitado de puntos :-)

Ahora voy a proceder a ir con mi hija a merendar, luego la dejaré en su casa, y más tarde dirigiré mis pasos hacia el templo del fútbol, aquel estadio que ha visto jugar a los más grandes mitos balompédicos :-)

Cheers¡¡

25 Enero 2009 | 07:07 PM

Odys

Odys dijo

Es cierto, por allí han pasado Enrique Castro "Quini", Ronaldinho y Messi, entre otros :-)

Espero que ganéis, entre otras razones porque el colchón de puntos que os lleva el Barça es considerable, así como que con una victoria blanca es más que probable que ese hipotético reportaje fotográfico que podrías hacer del evento, se haga realidad.

Buena suerte, morituri te salutant.

25 Enero 2009 | 08:10 PM

crazymary

crazymary dijo

Bien, Odys...Hasta aquí he llegado leyendo el primer capítulo. Ya he visto que tiene 24 entregas ( o eran 23??...ya me he líado!!), pero yo pasito a pasito...sin prisa, pero sin pausa...¿Sabes qué?...Me da mucha rabia y mucha pena que los posts se pierdan en el mundo de los posts-leídos y no revivan en otro mundo, en el de los posts-releídos, por ejemplo...Así que voy a aportar mi granito de arena "resucitando" los capítulos-posts de esta kutrenovela, como la llamas tú, claro está porque me está gustando...
:-D
Muchos besos.

12 Noviembre 2009 | 08:33 PM

odys

odys dijo

Hola Crazy, qué agradable sorpresa encontrarte por aquí :D

La vida de los posts es tan efímera... No ocurre sólo con éstos, también con los libros, que permanecen muertos en tanto en cuanto no haya ojos que se posen sobre ellos. Y sin embargo un texto vive tantas vidas como miradas los resucitan, bastante más que nosotros, que sólo vivimos una. Espero que este pequeño engendro mío te resulte lo suficientemente agradable como para perdonarle la vida, al menos durante un tiempo ;-)

Kisses, a lot.

13 Noviembre 2009 | 12:07 PM

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El colgao del espejo siempre está diciendo que, para él, yo soy un misterio... classificados Locations of visitors to this page .
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