37. Kutre story, una novela on-line. Capítulo cuarto: el enviado (VII)
-Por desgracia Paco, mi marido, no fue tan comprensible como una, ya que una es madre, y madre sólo hay una. Las madres somos más sufridas, más humildes y por ende más sabias. Nosotras sabemos cuándo conviene callarse, nuestro instinto maternal así nos lo dicta, cuándo darles la razón aunque no la tengan, cuándo aflojar la cuerda, pues si ésta se tensa demasiado, al final se rompe. Y eso fue lo que ocurrió. Unos días después la nena volvió a llamar, y quiso la desgracia que se pusiera Paco al teléfono. Se dijeron cosas muy fuertes, cosas horribles de ésas que se sueltan en caliente, sin pensar, y de las que luego, cuando ya es demasiado tarde, uno se arrepiente. Paco tiene muy mal genio, pero es que además cuando bebe (y aquella noche había bebido como un cosaco) se pone de un humor imposible, la lengua se le dispara y no hace más que encadenar una barbaridad tras otra. Ahora que la nena tampoco se mordió la suya, no vayas tú a creer, ella que hasta entonces nunca antes había osado levantar la voz a su... a su padre, y eso que razones no le habían faltado, al contrario, si yo te contara, si una pudiera hablar ay lo que no diría, pero eso ya no importa, qué disgusto Señor, qué disgusto. Total, que la cuerda se rompió. Hace ya ocho meses que la nena no da señales de vida. No llama, no escribe, no responde a mis cartas, su teléfono móvil está siempre desconectado... Es como si no quisiera saber nada de nosotros, de mí, que soy su madre por el amor de Dios, al menos yo no me merezco este silencio tan prolongado y angustioso, yo no. Una albergaba esperanzas de que la nena volvería a casa por Navidad, aunque fuera sólo a pasar las fiestas, que podríamos sentarnos y hablar con calma, aclarar malentendidos, perdonar los agravios, empezar de nuevo... Se me rompe el corazón sólo de pensar que estas serán las primeras navidades que la nena pase lejos de casa. ¿Entiendes ahora? Ya no sé qué hacer. ¿Conoces el programa Esta noche y con todos nosotros, Sierpe, el que echan en Tele-Q3 la noche de los miércoles?
La pregunta me cogió ligeramente desprevenido, ya que a mi modesto entender no guardaba relación alguna con el pedazo de culebrón que me estaba endilgando mi anfitriona. Además, mi capacidad de concentración se encontraba muy disminuida por causa de cierto carrusel de imágenes calenturientas que incluían cinturones de castidad de quita y pon así como la representación gráfica de algún que otro latinajo subido de tono. Claro que los tres copazos de brandy que llevaba entre pecho y espalda tampoco ayudaban mucho. Si a todo esto añadimos que Pepito Grillo había vuelto a la carga reapareciendo sobre el hombro de la señora Maruja, desde donde se había arrancado a dar unos pasos de claqué muy bien ejecutados, todo hay que decirlo, comprenderéis lo duro que me estaba resultando mantenerme centrado en los hechos, detalles y flecos que la señora Maruja iba soltando por la boquita. Sin embargo, tras abordar el cálculo mental de la raíz cúbica de 45980,85458594803 y fracasar estrepitosamente en el intento, conseguí restablecer una línea de conexión sensorial con la realidad circundante lo suficientemente estable y duradera como para decir lo que a continuación dije:
-Cómo no voy a conocerlo, si lo conoce toda España. Por cierto que tengo entendido que el programa está batiendo todos los récords de audiencia. Aunque no es de extrañar, dado que Sierpe es una de las presentadoras más queridas y admiradas del panorama televisivo nacional. A fuer de ser sincero, le diré que personalmente prefiero a Rosita Cutarras.
Sierpe Guerrera se había curtido como periodista bajo el ala protectora de Rosita Cutarras, quien en más de una ocasión había proclamado quererla como a la hija que una vida volcada en el trabajo no le había permitido tener. De hecho, hasta guardaban cierto parecido físico: guapetonas, rubias y de vestir elegante, las dos exhibían ante las cámaras ese desparpajo, ese salero y esa franqueza innatos con los que habían sabido ganarse el corazón del público español y unos contratos millonarios por añadidura. Juntas habían formado un tándem formidable. Si Rosita era la reina de los platós, Sierpe era su brazo armado en la calle. Reportera todoterreno y montaraz, rastreadora infatigable, inmisericorde interrogadora, cazadora insaciable: allí donde Sierpe ponía el ojo ya podían echarse a temblar los oropeles de la fama. Su ascenso meteórico al estrellato televisivo parecía haber venido a eclipsar a la mismísima Rosita Cutarras. Se decía que entre las dos profesionales del micro había crecido una rivalidad malsana, que ya no se podían ver aunque fingieran lo contrario al salir a escena, que raro era el día en que no se insultaban como verduleras, y que incluso habían llegado a tirarse del moño en un par de incidentes ocurridos entre bastidores. Sólo eran rumores que, esparcidos por otras cadenas televisivas y por la prensa rosa, buscaban ahondar en la herida para aumentar sus respectivos índices de audiencia o la tirada de sus revistas, pero ya se sabe que cuando el río suena... la atención del público se torna obscena. Por eso, cuando al llegar el otoño Tele-Q3 había presentado la oferta televisiva para aquella temporada, a pocos había cogido por sorpresa la noticia de que Sierpe Guerrera dejaría Mega-Rosa para tomar las riendas de un espacio propio, hecho a su imagen y adaptado a sus cualidades profesionales. Esta noche y con todos nosotros, Sierpe se había publicitado a bombo y platillo como un programa revolucionario con un formato novedoso en el que la intrépida reportera y su equipo de bucaneros itinerantes recorrerían la piel del toro a la búsqueda, captura y expolio de la rica intimidad del españolito medio. Gracias a Sierpe, todos tendríamos la oportunidad de ser famosos por unos días, de gozar en carne propia el acoso de los paparachis, las preguntas indiscriminadas e indiscretas de los reporteros y las encerronas dialécticas de la temible inquisidora.
-No sé si estás al corriente -dijo la señora Maruja, a quien no parecía molestarle en absoluto el hoyo que Pepito Grillo estaba cavando con sus zapatitos de charol en el hueco de su clavícula- de que durante el mes de febrero Esta noche y con todos nosotros, Sierpe va a estar dedicado en exclusiva a los hijos pródigos. Cuando me enteré me faltó tiempo para ponerme en contacto con ellos. Les escribí una carta conmovedora exponiéndoles nuestra cuita. ¿Te gustaría que te la recitara? ¿No? Está bien, criatura, sosiégate y bájate de la lámpara, por favor, no hace falta que te pongas así, ya he captado el mensaje. En ella les rogaba encarecidamente que considerasen la posibilidad de emitir un día, en vivo y en directo, desde El urogallo borracho. Yo esperaba que, tonta de mí, si para entonces Eva María no había dado su brazo a torcer, Sierpe Guerrera me permitiría hacer un llamamiento público a todas las buenas gentes de España. "Eva María de mis entrañas, hija mía", diría yo al final, "si me estás escuchando, que sepas que te queremos mucho, que todo te lo perdonamos, todo, pero por Dios ponte en contacto con nosotros". Pero quia, no hay tutía -prosiguió, una vez se hubo enjugado las lagrimillas y los mocos con la manga de su bata-: Hace unas semanas me llegó una carta de respuesta. El equipo de asesores asistentes a la producción de Esta noche y con todos nosotros, Sierpe había estudiado el asunto y ponderado con total ecuanimidad los pros y los contras de su potencial emisión, encontrándolo deficitario en morbo, originalidad y carga dramática, por no mencionar el pequeño detalle de que la nena se había esfumado en Londres y, por tanto, fuera de los límites de cobertura del programa, que no eran otros que los que delimitaban las fronteras del territorio nacional, por lo que, sintiéndolo mucho, y no sin antes desearnos un feliz desenlace, se veían obligados a comunicarnos que rechazaban ocuparse del caso de la hija pródiga Eva María Matamoros.
Razonamiento aquél de una lógica aplastante, pensé, ya que a pesar de la Unión Europea, los adelantos de la industria aeroespacial, la telefonía digital y la televisión por cable, Londres seguía cayendo fuera de España.
-Qué me dice, pero serán canallas -dije, más que nada por solidarizarme con aquella buena mujer que tan mal trago estaba pasando.
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(Continuará...)




Jose Alberto dijo
¡¡Cuanto mal están haciendo las fronteras!!
Si Europa fuera un único país podríamos competir con los EEUU, y nos evitaríamos dramas como el que padece la señora Maruja (cuya verborrea sigue siendo superlativa, por la gracia de Dios). Aunque yo creo que Eva María está la mar de tranquila con su condición de desaparecida, visto la familia que tiene :-)
A este paso nuestro querido protagonista Trispón (¿se llama así?) se nos hace alcohólico, y no creas que no le entiendo.. vaya aguante que tiene el pobre.. Heróica su actitud de aguantar la charla de la señora Maruja manteniendo la compostura.. (ayudado, eso sí, con las tres copitas de Brandy).
Buena entrega, escritor.
Cheers¡¡
27 Abril 2009 | 03:30 PM