43. Kutre story, una novela on-line. Capítulo cuarto: el enviado (XIII)
Tuve que detenerme en el rellano de la escalera antes de bajar al portal. No había manera de encontrar el interruptor de la luz por ninguna parte y no se veía ni torta. Un bullicio de voces animadas, gritos y carcajadas subía por el hueco de la escalera: tal como había predicho Belfo, el barman, en el urogallo borracho había comenzado la juerga noctámbula de otro largo e impredecible fin de semana. Me senté en el primer peldaño y encendí un cigarrillo. Al cálido reclamo que irradiaba la brasa respondió, asomando su cabecita, la serpiente.
-Al fin tenemosss un poco de intimidat -dijo-. ¿Essstásss pensssando lo misssmoqueyó?
-Todo esto es muy extraño -dije-. Cuánto misterio por una carta de nada. Me pregunto qué es lo que dice para que tengamos que llevarla tan en secreto.
-¿Y qué me disssesss del paquete? ¿Cómo sssabemosss que contiene lo que ella dissse que contiene? Quisssá deberíamosss abrirlo parasssalir de dudasss, ¿te paressse? Y la carta también, of courssse. Qué bien que pronto podremosss ponernosss a platicar en inglésss.
Había reptado fuera de mi bolsillo y enroscado su sinuoso cuerpo anillándome el cuello, que apretaba aunque sin llegarme a ahogar. Su metamorfosis se había completado. No quedaba ni rastro de su antiguo e inanimado aspecto. Al hablar, su lengua bífida vibraba causándome agradables cosquillas en el pabellón auditivo.
-No, la carta no, no estaría bien -dije, no del todo convencido.
-Bueeeno, tampoco esssque corra musha prisa. Ahora lo que hemosss de hassser essseguir a lassseñora Maruja.
-¿De qué estás hablando? ¿Seguirla? ¿Para qué?
-Para ver a dónde va, atontao, ¿para qué sssino?
-Ya sabemos adónde va, dijo que a la iglesia a rezar.
-¿Quién iría a la iglesssia con essse pedassso dessscote shorreando pashuli, ¿ein?, ¿y quién ssse presentaría en la casssa de diosss vessstida como un putón verbenero? ¿ein?, ¿ein?
-Y yo qué sé, hay gente pa´tó. Eso no es asunto nuestro.
-Tú misssmo... esssunapena, quisssás essstemosss perdiendo la oportunidat de dessscubrir un pastel de lo mássssugulento. La clave que nosss permitiría essscribir nuessstra novela ssse noss podría essstar yendo por el desssagüe, en finsss, qué le vamosssahassser, másssse perdió en Cuba, y volvieron cantando.
-¿Tú crees que podría ser relevante?
-Claro hombre, y sssi no qué másss da, no tenemosss nada mejor que hassser. Tiremosss de todos lossshilosss, sssigámosssla, veamosss sssi hay algo que averiguar. Pero antes comámosssnosss unasssetasss, no sssólo essstán delisssiosssasss, ademásss mejoran nuestra capasssidat cognitiva alterando nuessstra persssepsssión de la realidat, ¡abajo esssosss murosss! ¡Arriba la multiplisssidat polidimensssional! Dime, ¿cuántasss dimensssionesss creesss que tieneluniverssso? Yo essstoy persssibiendo sssinco, puede que ssseisss, no essstoysssegura. Molan que te cagasss, tío.
-Es verdad, ¡las setas!, casi se me olvida. Tenemos que devolvérselas a Belfo antes de marchar.
-Ainsss -se lamentó la serpiente- ¿por qué ssseré tan bocasssasss? Sssi vamosssaentrar enessseantro del urogallo, yo que tú me metería el dinero en losssgüevosss, donde no te lo puedan birlar.
Abrí el tarro, saqué una seta y guardé el resto para su dueño.
-Vamos allá -dije-. ¿Sabes una cosa, serpiente? Creo que este podría ser el comienzo de una bella amistad.
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(Continuará...)




lluna dijo
Anda, yo ya me iba y descubro que hay entrega.
Cuidado con la serpiente que aunque a veces parezca muy elocuente puede llevar a Tristán por mal camino. La seta mejor se la guarde para despues de observar que hace Maruja, luego no vaya a ser que Tristán, en momentos alterados de la mente, no sepa distinguir que esconde realmente esa mujer.
Solo de imaginar el cosquilleo que debe provocar la lengua bífida del reptil en el oído y leyendo el siseo de la serpiente, se me pone la piel de gallina.
Besos!!!
P.D.: Hoy si a por la Copa.
13 Mayo 2009 | 06:08 PM