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La Coctelera

odys

15 Mayo 2009

44. Kutre story, una novela on-line. Capítulo cuarto: el enviado (XIV)

  

-Uno se pasa la vida trabajando como un cabrón, sacrificándose por los hijos para que sean alguien el día de mañana, ¿y cómo te lo pagan? El uno volviéndose tonto y la otra haciéndose puta. De tal palo tales astillas. Han salido a su madre, eso nadie lo puede negar. Porque la culpa es de Maruja. Si me hubiera dejado ponerles la mano encima más a menudo otro gallo nos cantaría. Pero no, ella tenía que meterse en medio. De qué cojones me extraño entonces si han salido así de flojos y de torcidos. Así que, si quiere, ya que ella los malcrió que sea ella quien los enderece. Yo tengo otras cosas que hacer, como jugar al tute, por ejemplo. Arrastro.

 -Qué suerte, ¿pues no acabo de sacar el as de bastos del mazo? -dije-. Me llevo su sota y canto cuarenta.

 -¡Mecagüentusmuelas! -Parco el tuerto tiró sus cartas sobre el tapete en un arrebato de rabia, rechupeteó el puro que sostenía entre los labios y me lanzó una bocanada sobre la cara-. Hala, baraja otra vez, esta partida sólo ha sido de calentamiento. ¿Se puede saber a qué cojones vas tú a Londres?

 -A lo que va todo el mundo, señor don tuerto, a trabajar, a practicar el inglés, ya sabe, esas cosas. Mire, no sabe cuánto me gustaría poder quedarme jugando con usted toda la noche, pero tengo que irme, me están esperando -hice amago de levantarme, pero una mano de hierro cayó como una losa sobre mi hombro y me empujó contra el respaldo.

 -Mira tú, subnormal -dijo Paco el tuerto-: aquí el puto chérif soy yo, y el que da unas hostias como panes es el amigo Melitón. Tú sólo eres un matao que no tiene voz ni voto. Así que si sabes lo que te conviene es mejor que cojas la baraja y empieces a repartir.

 Sí, ya lo sé, ya me imagino lo que estaréis pensando. Se suponía que a estas alturas del campeonato la serpiente y yo tendríamos que hallarnos completando las sucesivas etapas del plan que habíamos urdido al alimón, a saber: entrar en el urogallo borracho, entregarle a Belfo el tarro con las setas, despedirnos, buscar un soportal oscuro en el que fundirnos con las sombras a esperar por la señora Maruja, seguir sus andanzas por la ciudad. Y así habría ocurrido si un suceso imprevisto no me hubiera alejado del curso establecido para obligarme, en su lugar, a sentarme a jugar al tute con Paco el tuerto. Este inesperado suceso del que os hablo había surgido de la nada en el zaguán del portal de los Matamoros, medía casi dos metros, tenía nombre y apellidos, narizotas de boxeador y un hermoso bate de béisbol  que frotaba indolentemente contra una de las solapas de su chaquetón marinero tal que si estuviera puliéndolo o quisiera sacarle brillo.

 -Hola, buenas noches. Usted es Trufón ¿no? Melitón Tolaba, para servirle a Dios y a usted.  Le estaba esperando. Mucho me temo que va a tener usted que venir conmigo. No sabe cuánto lo siento, pero yo sólo cumplo órdenes del jefe. Verá, entiéndame, soy un parado de larga duración, tengo mujer, cuatro hijos, tres gatos, dos perros, un jerbo y una suegra que vive amarrada a la pata de la cama porque está como una puta cabra; eso hace un total de... diez bocas que alimentar -vale, igual son más, pero a mí me enseñaron a contar con los dedos y sólo tengo diez. O sea, que los fines de semana me saco unas pelillas trabajando de matón en El urogallo borracho. A mí no es que me guste la violencia, al menos no particularmente, pero si ha de emplearse se empleará. Al jefe le gustaría poder intercambiar unas impresiones con usted, así que póngase en mi lugar y tenga la bondad de acompañarme por las buenas.

 Podría haberle dado un rodillazo en los huevos y salir por patas, pero para eso tendría que haberme subido a una silla y allí no había ninguna a la vista, así que dejé a la serpiente apostada en el zaguán -avísame en cuanto baje Maruja, le dije- y me fui con él. En el El urogallo borracho había una marcha del copón; estaba abarrotado de almas juveniles que se retorcían sedientas de paz, amor y amistad. Bueno vale, y de alcohol también; para qué vamos a engañarnos, sobre todo de alcohol. Había otros dos tipos detrás de la barra, además de Belfo, el barman, sirviendo copas, cubatas y cervezas en envases de plástico, y apenas daban abasto para saciar a tanto cafre entre los tres. El griterío era ensordecedor. Nos abrimos paso a través de la jauría humana, que ante la imponente figura de Melitón el matón y su bate de béisbol se replegaba entre gruñidos, alaridos y bufidos para hacernos sitio y volvía a cerrarse a nuestras espaldas inmediatamente después. Las puertas corredizas que aquella tarde había visto al fondo del local habían sido replegadas sobre sí mismas. Pasamos al anexo que había al otro lado. Allí el ambiente estaba algo menos congestionado. Llegamos a unas escaleras cuyo acceso estaba cerrado por una cadena de la que colgaba una señal de prohibido el paso. Melitón el matón la desenganchó, y subimos un par de tramos hasta un pequeño altillo desde cuyo murete se ofrecía una amplia perspectiva del recinto. Allí nos estaba esperando Paco el tuerto, envuelto en una nube de humo denso y azulado. A una orden suya los tres tipos con los que estaba jugando se fueron, dejándonos solos. Paco me había ofrecido asiento, un chupito de orujo y un puro, obsequios todos que la exquisita educación que siempre me ha caracterizado me obligó a aceptar por no hacerle un feo. Melitón Tolaba permaneció en pie, oteando el local en busca de posibles altercados. Entonces el tuerto me había preguntado si sabía jugar al tute, y se había puesto a repartir cartas.

 -Pero qué mierda de juventud, míralos, no se salva ni uno: son todos unos flojos, unas putas y unos maricones. ¡Que los mires, hostia! ¿Sabes de quién es la culpa? De la puta democracia. Los políticos de hoy en día son todos unos chaperos que se dejan encular por cualquiera que les garantice los putos votos. El bigotes no lo está haciendo mal, pero le faltan cojones. Mira lo de Perejil, sin ir más lejos. Tendríamos que haber aprovechado la provocación de esos moromierdas para invadir Marruecos, entrar en Rabat y enseñarles de qué pasta estamos hechos, pero el bigotes se acojonó. ¿Sabes por qué? Porque no es el puto chérif. Hoy no hay nadie que sea el puto chérif. Franco jamás hubiera consentido que el país se fuera al carajo como se está yendo. El Generalísimo sí era el puto chérif. ¿Quién está al mando? El puto chérif, ¿no? Pues el puto chérif es quien dirige el cotarro. Y al que no le guste le quedan tres opciones: el exilio, la trena o el paredón. Y punto. Veamos qué hay en ese paquete.

 -Sólo es una fabada que me ha dado su mujer para que se la lleve a su hija.

 -Eso ya lo veremos. Melitón, no te quedes ahí como un pasmarote y ábrelo tú, que para algo te pago. Y tú, melón, ¿estás seguro de que no llevas nada más? Belfo me ha dicho que esta tarde mi mujer echó del bar a dos indeseables a golpe de sartén. Ella, que siempre ha sido una mosquita muerta. Vivir para ver. Está muy rara últimamente. Creo que está tramando algo. Es más, estoy seguro de que está tramando algo, y voy a averiguarlo. Se la ve crecida, como si se creyera que es alguien, la muy vaca. Se atreve a contestarme a mí, ¡a mí!, que la saqué del puto arroyo. Desde que la pelandusca de su hija se largara ya no me guarda el respeto que me debe. Tú no sabrás nada, ¿verdad? Porque si lo supieras me lo dirías. ¿Te ha dicho algo? ¿Te ha dado algún recado, un mensaje, una carta quizás? ¡Habla, cojones!

 Estaba flipando. A medida que el tuerto se iba sincerando conmigo, a medida que íbamos intimando, el parche con la calavera y las dos tibias cruzadas sobre un fondo negro que le cubría el ojo ciego había ido creciendo hasta engullir su abotargado rostro por completo. Ahora era la calavera quien sostenía el puro entre sus descarnadas mandíbulas y llevaba la voz cantante. ¿Dónde estaría la serpiente? ¿Por qué estaba tardando tanto?

 -¡Eh, tú, moreno! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no te quiero ver por aquí?

 Paco el tuerto se había levantado e interpelaba a un muchacho negro, alto y espigado que avanzaba a duras penas entre el gentío, ofreciendo su catálago de música y películas piratas. Sólo que ya no era Paco el tuerto, o sí lo era, no sé, porque aunque se hubiera quedado en los puros huesos y tuviera toda la pinta de no ser más que un esqueleto, seguía vestido como Paco el tuerto, con sus calzones colorados y su camiseta de tirantes llena de lamparones, y al hablar sonaba igual que él, con lo que mi confusión iba en aumento.

 -¿Ves? A eso me refiero -proseguía el esqueleto-. Están por todas partes: Chinos, negros, sudacas, rumanos, moromierdas. Como no teníamos bastante con los gitanos y los portugueses, ahora tenemos que aguantar a todos estos muertos de hambre. Hay que pararles los pies, que nos están invadiendo, hostia ya. Melitón, deja de enredar con el paquete de los cojones, que pareces tonto, bájate ahí ahora mismo, te coges al negrata y le echas a la puta calle. Aquí yo soy el puto chérif, y el puto chérif es el que tiene que predicar con el ejemplo.

 -¡Pssssst! Tenemosss que irnosssss. Maruja ya ha sssalido de casssa  y ssse aleja a buen passso, vámonosss ya, atontao. ¿Qué hasssesss hablando con un esssqueleto?

 -¿Eres tú, serpiente? Qué alegría, empezaba a preocuparme por ti. No te confundas, no es un esqueleto, sino Paco el Tuerto. Está muy cabreado, no creo que me deje marcharme así como así.

 -¿Ya le hasss hecho la pregunta del millón?

 -No, ¿estás loca? No puedo hacerle la pregunta del millón. ¿No te he dicho que está cabreado?

 -¿Con quién cojones hablas, melón?

 -Entonsssesss ssse la haré yo, nesssesssitamosss sssaber, essstá en nuessstra naturalesssa. ¿Me pressstasss tu vosss un momentito? Como sssoy una alusssinasssión tuya sssólo tú puedesss esssgucharme.

 -Hablo con la serpiente, señor don tuerto. Por cierto, una pregunta indiscreta. No es por malmeter, ¿vale? pero dígame, ¿fue usted quien le partió los piños que le faltan a su mujer? Ahí va, que conste que yo no he dicho eso, ha sido la serpiente.

 -Serás hijode... Te voy a dar de hostias hasta en el cielo de la boca.

 Apenas guardo un fragmentado recuerdo de lo que ocurrió a continuación. Sé que el esqueleto que se había apoderado del espíritu y las ropas de Paco el tuerto se puso en pie sobre la silla, desde donde saltó con la evidente intención de abalanzarse sobre mí y, posiblemente, hacerme daño; sé también que mi cuerpo hizo por su cuenta una finta que me permitió esquivar su embestida mientras sobre su cráneo de hueso y suturas se rompía en mil fragmentos la botella de orujo cuyo gollete aparecía ahora misteriosamente en mi puño. El esqueleto de Paco el tuerto pasó por encima del murete que delimitaba el altillo en el que nos encontrábamos y cayó sobre el mar de escualos que había debajo, desapareciendo en su seno. Al pie de las escaleras, Melitón Tolaba quiso acudir en ayuda de su jefe, pero tenía un murciélago gigante mordiéndole la oreja y no acertaba a atinarle con el bate. El matón sangraba como un cerdo. Ahí abajo había estallado la guerra. Llovían las sillas, los taburetes, los dientes y los puñetazos. Un proyectil de vidrio pasó como un obús rozándome el flequillo y fue a estrellarse contra la pared, estallando en mil pétalos de colores. Otros le siguieron. Algunos cuerpos ensangrentados habían comenzado a subir a trompicones por las escaleras. No sé si huían o si venían a por mí, pero no iba a quedarme para averiguarlo.

 -Rápido, sssígueme, esssto sssessstá poniendo muy feo, hay gue sssalir como sssea de aguí -dijo la serpiente. Ella reptando y yo gateando, nos dirigimos  hacia la única salida que parecía tener el altillo. Era una puerta, cuya hoja cedió al accionar yo la manilla. Un ventanuco sobre la taza del váter daba a un callejón solitario. Conseguí trepar, no sin gran esfuerzo, y colarme por la oquedad, donde me quedé encajonado por ser demasiado estrecha para permitir el paso de mis caderas. Sentí que alguien tironeaba de mis pies, y que unos colmillos se hincaban salvajemente en mi pantorrilla. Aullé enloquecido de dolor, di un par de coces con el otro pie, que impactaron sobre lo que deduje era la cabeza de mi agresor, porque éste terminó soltándome tras proferir un horrible alarido, así que seguí forcejeando frenéticamente hasta que en un postrer, agónico y desesperado intento conseguí zafarme del abrazo del ventanuco y, no encontrando asidero alguno donde agarrarme, me escurrí hacia delante yendo a aterrizar con gran estrépito sobre el techo del vehículo automóvil que se hallaba  estacionado unos tres metros más abajo. Saltó la alarma del coche, y yo seguí rodando por efecto de la inercia hasta dar con mis huesos en el pavimento.

**********

(Continuará...)

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16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lluna

lluna dijo

Hola Odys,

Vaya entrega más movidita. Y que valiente ha sido Tristán al enfrentarse al tuerto, aunque hay que reconocer que el mérito ha sido de la serpiente.

A mi me encanta jugar al tute y cantar, aunque prefiero el subastado, precisa de más ingenio.

Espero que Tristán no haya sufrido daños irreparables después de esa caida al vacio.

En fin, el lunes sabremos que tal anda.

Besos!!!

16 Mayo 2009 | 08:44

Mayca

Mayca dijo

¡¡¡¡Virgen santa!!!!

Vaya entrega que te has montao, no me extraña que tardaras hijo mío, pero estás seguro que cuando entra al local es al urugallo borracho ¿no sería el Pachá en hora punta?

Y desde hoy me solidarizo totalmente con la señora Maruja, demasiado bien está la pobre con semejante espécimen como marido, a no ser que todo lo que ha oído el protagonista haya sido también efecto de las setas, que también es posible, ya sabremos dónde iba Maruja otro día......

*****, besos y collejas.

16 Mayo 2009 | 10:38

odys

odys dijo

Hola Lluna... um... el subastado me suena, seguro que alguna vez he jugado. Yo solía jugar al tute, al póker, a la brisca, la escoba, el cinquillo y alguno más por ahí de los que ya no me acuerdo.

Tendría gracia que el prota se nos fuera a morir ahora de una forma tan tonta, ¿verdad? ;-)

Besos, ya falta menos para que termine la Primera Parte. En concreto, sólo falta una entrega.

Disfruta del finde, siempre saben a poco.

16 Mayo 2009 | 11:43

odys

odys dijo

No sé en Alcalá, pero te aseguro que en Gijón los bares de copas pueden estar más abarrotados que el más pintado de los Pachás.

Todo podría ser, por desgracia el único testimonio con el que contamos es con el de Tristán... Difícil tesitura tener que decidir si lo que leemos concuerda con los hechos o es producto de su mente trastornada.

Besos and may an unforgettable weekend be with you.

16 Mayo 2009 | 11:47

Mayca

Mayca dijo

Thank you very much, salao.

16 Mayo 2009 | 02:06

odys

odys dijo

El busto es mío.

16 Mayo 2009 | 02:34

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Vaya, vaya... Hemos tenido una entrega donde no han faltado unos "mafiosos", golpes, peleas, sangre, puf. Pobre Tripón, se ha metido en un buen lío, me parece a mí.

Yo que él me olvidaba de la señora Maruja por la gracia de Dios, y del impresentable de su marido el tuerto.. En este matrimonio falta comunicación, me parece a mí :-)

Cheers, escritor¡¡

16 Mayo 2009 | 02:39

Jo

Jo dijo

Qué movidita la escena, y qué bien acaba para el protagonista, aunque todo queda en suspense. Bien está que al final destroce el coche en su caída, uno menos que contamine el planeta. ¿Y la serpiente? ¿Cómo consigue salir a la calle con Tritón? En fin, que nos quedamos en ascuas, sanos, salvados y contentos, como el prota.

Feliz sábado, en vísperas del título para el Barça,
Jo

16 Mayo 2009 | 03:11

Marián

Marián dijo

Halaaaa... la que lían por un mal perder al tute...

Me ha costado un poco seguir los movimientos del follón final, así que volveré a leerlo a cámara lenta. Ha sido una suerte que nuestro prota pudiese irse con todas las setas. Sssserá mucho másssss divertido...
:-)

Besotes saturnianos y un par de aspirinas para Tristán, pobre.

16 Mayo 2009 | 06:54

odys

odys dijo

Buenas Jose Alberto, yo diría más bien que Tripón ha salido de un buen lío, al menos por el momento.

Como también por el momento llevo tres de tres en la quiniela, a ver si sigue la suerte y al final de la noche los tres se han ampliado hasta seis.

Cheers!

16 Mayo 2009 | 08:53

odys

odys dijo

Fuentes de toda confianza me han asegurado, Jo, que como toda serpiente imaginaria que se precie, ha aprovechado la ocasión para volver ha meterse en la cocorota del protagonista y que la saque él del embrollo ;-)

Deduzco por tu comentario que no tienes coche? jejeje

Saludos, y buen finde.

16 Mayo 2009 | 08:55

odys

odys dijo

A las güenas noches, gata Marián, patriota como pocas con tu mantón de manila y tu estilo chulapo, o era chulesco?

Quizá esta entrega no haya quedado tan bien como sería deseable, I do not know, mañana volveré a leerla a ver qué me parece. En realidad, he de volver a repasar todo este capítulo cuarto en cuanto termine con la última entrega, que será, si los hados, la inspiración y el trabajo así lo quieren, el lunes.

Besos gallegos. Biquiños, y buen fin de... semaniña?

16 Mayo 2009 | 08:58

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Campeoooneees, campeoooonessss, oeeeeeee, oeeeeeeeeeee, oeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Enhorabuena, canalla :-)

17 Mayo 2009 | 03:54

odys

odys dijo

Muchas gracias, caballero, semos disfrutando. Lo mejor de la noticia -sólo era cuestión de tiempo- es que permite al Barça preparar con tranquilidad el asalto a la Champions.

Cheers, mate!

17 Mayo 2009 | 11:50

Pato

Pato dijo

Bufff.. a este capítulo no le ha faltado de ná...

Seguimos con la fabada, con la puta, la Maruja y la de bastos. Aparece el caudillo por un agujerillo y pintan sopapos arrastrando huesos sobre la mesa, sorry, sobre el pavimento.

Mientras un lloramicos parado sólo sabe que tiene 10 dedos entre las dos manos y no sabe más, por eso no contesta. Un tuerto que se evapora..
Eso sí, la serpiente sigue como el As de bastos, bien erguida...

Vaya capítulo más extenso y nutrido de personajes, palabros y acción. Te lo has currado bien, solo por eso no te canto las cuarenta, se las cantaré a otros, jajaja

Besos

19 Mayo 2009 | 03:52

odys

odys dijo

jajaja, ¿lloramicos? Eso sí que es un señor palabro. Las siguientes entregas son bastante más cortitas, he publicado dos más y me queda una antes de terminar la Primera Parte de la novela, lo que ocurrirá mañana o pasado. Entonces me tomaré un respiro, arf arf.

Muaks, oinks and cuaks!!

19 Mayo 2009 | 04:13

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