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La Coctelera

odys

21 Mayo 2009

48. Kutre story, una novela on-line. Capítulo cuarto: el enviado (XVIII)

 

-Entonces dé un par de vueltas por ahí para amortizar la inversión y luego llévenos a la zona de Fomento, jefe. La serpiente y yo queremos bailar salsa.

 El taxista se encogió de hombros, quitó el freno de mano, pisó el embrague, metió primera, soltó gas y rezongó "a sus órdenes, Napoleón". En lo que duraba y no el trayecto, la serpiente y yo nos dedicamos a repasar las instantáneas recién tomadas mientras comentábamos las incidencias de aquel ajetreado y venturoso día. De las conversaciones con la señora Maruja y Paco el tuerto, así como del sorpresivo y posterior encuentro que aquélla había tenido con el supuesto padre Apelvis,  podían extraerse una serie de hipótesis de trabajo excluyentes y alternativas. Discutíamos animadamente los pros y los contras de cada una, descartábamos algunas, sopesábamos las más verosímiles. Sentía que los lazos de amistad que nos unían se habían ido estrechando. Daba gusto trabajar con ella, estábamos en sintonía.

 -Se me ha ocurrido que podríamos buscar una imagen del padre Apelvis en internet, la retocaríamos con un programa editor de fotos, le pondríamos gafas ahumadas, gorra y postizos y la someteríamos después a un exhaustivo análisis comparativo con estas nuestras.

 -Claro, joder, y cuando nos cansemos podemos pintarle unos mostachos a la reina de Inglaterra, o unas bragas al Papa en la cabeza, no te jode con el chiflao este -dijo el taxista, a quien ya no hacíamos ni puñetero caso; él se lo había buscado, por ser así de obtuso.

 -Me paressse una idea egssselente, essstimado colega -dijo la serpiente-, masss permíteme una observasssión adisssional: ssseimpone abrir la carta de Maruja. No, no vuelvasss a desssirme que no, hay que hassserlo, por muy desssagradable que nosss paresssca; sssituassiones desssesssperadasss etsssétera etsssétera; no podemosss permitirnosss el lujo de ssser pusssilánimesss; basssta ya de remilgosss.

 -No te falta razón, colega; además, he comprendido que cualquier brizna de información que recabe servirá para tejer los mimbres de mi novela, cuanto más una jugosa misiva como podría ser ésta. Es más, voy a rasgar ese sobre aquí mismo, sin falta. Ea, veamos qué contiene.

 -¿Cri-crí? -dijo el taxista.

 -Oh oh -dijo el ofidio-, sssi no fuera porgue esss imposible, diría gue tenemos un grillo gordo al volante del gossshe. Pero gomo esss imposssible, no lo voy a desssir.

 -¡CRI-CRÍ, CRI-CRÍ, CRI-CRÍ! -chirrió el taxista con una estridencia tal que me sentí obligado a recriminarle. Pero al alzar la mirada y toparme con aquella cabeza gorda y reluciente como una bola de billar, aquellas elongadas antenas, aquel remedo de brazos que, enganchados al volante no eran sino dos tristes palitroques, y aquel par de élitros que el muy degenerado frotaba sin cesar en un frenesí de ruido, no pude por menos que gritar:

 -¡Qué asqueroso, joder, si es usted un insecto repugnante!

 Desconozco si fueron tales palabras las que le causaron ofensa, o si fue acaso la foto que le saqué a continuación, ya que tenía el teléfono a mano y aquél era un espécimen de grillo que no iba a dejar de retratar. Por un ejemplar así podían pagarme una buena pasta los del National Geographic. Quizá era de natural tímido y lo consideró una intrusión en su intimidad. En cualquier caso, sostengo que no había razón para reaccionar como lo hizo. Esta suerte de malentendidos siempre se han solucionado mejor recurriendo al diálogo y no al conflicto, digo.

 Menos mal que llevaba puesto el cinturón de seguridad, porque el frenazo que pegamos fue demencial. El otrora ser humano y ahora infecto insecto, de profesión taxista él, estaba de muy malas pulgas. Su mandíbula chascaba produciendo un sonido tan siniestro como desagradable, y sus patas delanteras se estiraban con la malsana intención de apoderarse de mi cuello. Que no era plan de tratar de aplastarle con la suela de la zapatilla deportiva era evidente. Demasiado grande era el bicho como para hacerle frente.  

 Zafarme de su mortal abrazo, abrir la portezuela y saltar lejos de su alcance fue todo uno en un mágico instante. Una vaharada a goma quemada me golpeó el rostro. Mi retirada pareció tranquilizar al grillo, que arrancó para perderse en la noche a lomos de su maldito taxi. Su canto aún reverberaba cuando exclamé:

 -No me lo puedo creer.

 -Desssde luego, gué garácter gastan algunos. Gómo ssse ha puesssto por una fotico de nada.

 -No, no es eso. ¿Es que no te has dado cuenta de dónde estamos?

 En la estación central de autobuses, ahí era donde las ruedas del destino nos habían lanzado, frente a los hangares desde los que a diario partían y llegaban viajeros desde y hacia toda España y media Europa. Ante nosotros, un imponente autocar de bruñida carcasa destellaba en el andén número siete. Algunos pasajeros esperaban su turno para que el hombre que vestía de uniforme azul marino y corbata a rayas revisara sus billetes antes de desearles buen viaje y permitirles acceso al vehículo. Otros se despedían de familia y amistades, algunos más iban depositando sus equipajes en los grandes maleteros laterales; una chica y un chico se dejaban los corazones en los besos de tornillo que se daban empapados en los dulces ríos de sal que secretaban sus lagrimales.

 -¿Y bien? ¿Gué tiene dessspesssial essste lugar? ¿Me essstásss proponiendo un asssertijo? -inquirió el ofidio.

 -¿Adónde dirías tú que va este autocar?

 La serpiente lo estudió detenidamente, reparó en la leyenda cuyas brillantes letras rojas podían leerse sobre el fondo negro de un letrero luminoso fijado a la luna del parabrisas, y emitió un prolongado silbido de excitación.

 -!Sssabandijasss ahumadasss! Sssi esssto no esss una señal, que baje algún diosss y lo vea -dijo.

 Me aproximé al hombre que estaba perforando los billetes.

 -¿Cuánto queda para salir?

 -Veinte minutos.

 Oculta tenía razón. Si la aventura no venía al maromo, el maromo tenía que ir en busca de la aventura. No sé si las casualidades existen o si los dioses juegan con dados marcados. Sospecho y propongo como justo el término medio. Lo que sí sabía entonces era que los dados habían caído ante mí, y que era por tanto a mí, y sólo a mí, a quien tocaba recogerlos para lanzarlos de nuevo, pues en eso consistía el juego. Llevaba encima todo cuanto me resultaría imprescindible para aquel viaje: Dinero, carné de identidad, la carta, la dirección pertinente y una foto de mi amada Eva María. Incluso un puñado de setas mágicas llevaba, y la compañía inestimable de mi amiga la serpiente. ¿Qué más podía necesitar? ¿Para qué dilatar la espera?

 -Lo mejor ssserá gue messsconda, alguien podría tomarme por lo que no sssoy. Y tú sssúbete la bragueta en cuanto yo desssaparesssca, lasssapariensssiasss ssson importantesss guando sssalimosss de viaje; pon cara de niño bueno y, veasss lo gue veasss, no hagasss tonteríasss, porgue sssi no paressse de essste mundo lo másss probable esss gue sssólo egsssisssta fuera de él.

 Si hubiera sabido que aquella iba a ser la última vez que vería a la serpiente en mucho tiempo, me hubiera despedido de ella de una forma más efusiva. Ella había sido mi apoyo en los momentos de peligro. Mi compañera de juegos y fatigas. ¿Cómo no tomarle cariño? Sus sabias palabras me ayudarían a mantener el tipo cuando la cigala sonrosada que se estaba haciendo las pinzas detrás de la ventanilla de la estación me preguntó que adónde iba, y en algún que otro percance que me sobrevendría más adelante y que quizá os cuente o no si es que encuentro ocasión, talento y talante.

 Veinte minutos; tiempo de sobra para sacar el billete y desandar lo andado desde el andén, fumar un pitillo o dos, bueno vale que sean tres, sentirme bien, mejor que nunca, invencible también. Los chorros de luz que emitían los focos del autocar situado en el andén contiguo al siete proyectaban mi sombra sobre el piso de cemento. Una sombra de gigante, pensé, el fugaz reflejo de un titán con alas de cera y pies de barro.

 -Vas a necesitar un zurrón.

 Sobresaltado, miré al anciano que así me interpelaba. De porte distinguido, luengas barbas y cabellos como sortijas de plata, el arco de su aguileña nariz se hundía en la espesura de sus pobladas cejas; pero eran sus ojos, glaucos como las aguas del mar mediterráneo que bañan los bajíos de arena cuando las atraviesan los rayos del sol frente a las costas nuestras,  los que me hablaban, porque lo que es boca no tenía, o si la tenía yo no se la encontraba. Portaba un instrumento de cuerda, una suerte de arpa dorada que de tanto en tanto rasgaba, aunque no con demasiadas ganas. Llevaba sandalias, así como una espada corta y recia, de doble filo, al cinto con que se ceñía a la cintura la túnica de fino hilo.

 -¿De dónde has salido? -pregunté-. Hace nada no estabas aquí.

 -De la noche de los tiempos -respondieron sus ojos-. Y tú, ¿quo vadis, Odiseo?

 -No me llamo Odiseo, abuelo, sino Tristán, y voy a Londres, a escribir una novela y desfacer un entuerto; voy a ser inmortal, voy a vivir para siempre.

 -No te equivoques, Tristán, todos somos mortales y todos llevamos un Ulises dentro. Te deseo mucha suerte, y que los hados te acompañen. O mucho me equivoco, o vas a necesitarlos. Toma este zurrón. Es de cuero y sólo te costará siete euros, aunque valga siete veces siete.

 Sentí el runrún de un motor. Mi autocar se disponía a salir. Ascendí los tres peldaños de la escalerilla de acceso y le di mi billete al conductor. Si no parece de este mundo, puede que no forme parte de él, recordé. Sin embargo el anciano seguía allí; desbocado, sí, pero de carne y hueso.

 -¿Quién eres? -insistí.

 -Un bardo como otro cualquiera -dijo él.

 -Dime al menos si triunfaré.

 -Haz buen uso de tu zurrón. Aprende a conocer bien lo que ya tienes dentro. Llénalo de rica experiencia y no tengas prisa en volver para contarlo.

 -¿Qué diablos quiere decir eso?

 Pero ya las puertas del autocar se habían cerrado, diviéndonos: del otro lado, los que se quedaban; de éste, los viajeros. Y yo acaricié el zurrón con las yemas de los dedos y me dispuse a buscar acomodo entre los cuerdos.





 fin

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27 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jo

Jo dijo

Me ha gustado mucho la entrega, con dos claras referencias literarias que dirigen el capítulo como la estrella del norte. Me refiero a La metamorfosis de Kafka, donde el protagonista se transforma en un 'odioso' escarabajo, y, por supuesto, a la Odisesa, de Homero. Otra cosa, en el diccionario pone que 'arpa' es femenino, así que te toca corregir: 'arpa doradA'.

Un abrazo,
Jo

22 Mayo 2009 | 08:46

odys

odys dijo

Ya´tá, corregido el gazapo e introducido alguna modificación de última hora. Qué guay, hemos coincidido en terminar el mismo día. Bueno, el tuyo es un punto y final y el mío un punto seguido, pero la coincidencia en el tiempo me alegra igualmente.

Un abrazo.

22 Mayo 2009 | 01:30

Jo

Jo dijo

Cierto, pero espero embarcarme en otra historia, porque yo no puedo estar de brazos cruzados.

Entonces, ¿es verdad que las próximas entregas nos llegarán desde Gijón? bueno, hay que decir que Asturias queda más cerca de Londres que las islas Canarias, y eso le conviene a tu personaje, digo yo.

22 Mayo 2009 | 02:00

odys

odys dijo

Oui, desde Asturias con amor. Si no recuerdo mal son hora y media de vuelo entre Asturias y Londres, así que alguna escapadita haré para ir a ver a los amiguetes que dejé por allá.

Permaneceré atento a tus novedades, mientras tanto igual le echo un vistazo a tu amigo invisible, del que me imagino no será una serpiente ;-)

22 Mayo 2009 | 02:13

lluna

lluna dijo

Hola Odys,

Que el Dios de los vientos sea benévolo con Tristán.
Pero que sabio es el barbudo del zurrón, espero que Tristán haga caso de sus recomendaciones, yo al menos me he quedado con la de no tener prisa en regresar para contar...curiosamente es una lección que me cuesta de aprender, más de una vez mi impaciencia me ha traicionado...y sigue traicionandome.

Ahora si ya veo que es el final de la primera parte, supongo que no tienes ni idea de cuando reanudarás la historia, procuraré estar al tanto, pues estaré unos días desconectada de LaCoctelera.

Nada Odys, que ha sido un placer leer esta parte del relato, desear que los Dioses también se pongan de tu parte con ese traslado que tienes de por medio que ,en tu caso, debe ser mucho más complicado de lo que ya es.

Un fuerte y sincero abrazo y también, como siempre...Besos!!!

22 Mayo 2009 | 06:29

odys

odys dijo

Hola Lluna, ay, la ansiosa Impaciencia, ¡qué difícil es de contener!
Dícese de Eolo que vivía en una isla flotante donde mantenía a todos los vientos encadenados en una cueva para ir soltándolos a su antojo.

Espero que los que suelte encima de todos nosotros sean favorables. Y sobre todo espero que no los suelte todos encima de mi avión cuando me encuentre surcando los cielos ;-)

¿Así que te vas de LC por una temporada? No sé cuándo reanudaré el relato, pero cuando lo haga te mandaré un emilio.

Mientras tanto, yo seguiré viajando a través de los fragmentos de tu tiempo siempre que pueda.

Cuídate, y un beso y un abrazo muy fuertes.

22 Mayo 2009 | 08:55

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Pedazo de entrega para finalizar la primera parte.. y no me refiero a la extesión -que también-, esta vez como se queje Marián será sin razón.

Ha estado muy divertida, y creo que las setas que se toma Trin Trán tienen mucho que ver :-)

Me da pena que la serpiente vaya a tardar en aparecer, sssssse la va a echar de menosssssssss. Ahora, que yo me pongo en el lugar del taxista y hubiera hecho lo mismo, y eso que he visto a cada uno por la noche... pero lo de Trin Car se lleva la palma..

Quedamos -quedo-, muy expectantes, a ver si la puedes reanudar pronto.

Cheers, mate¡¡

23 Mayo 2009 | 02:36

odys

odys dijo

Buenos días, Alberto Manuel. Yo sospecho que Marián nunca lleva la razón cuando se queja del tamaño; como buena consumidora que es, y conocedora de sus derechos, sabe que lo importante es quejarse siempre, contra viento y marea, por aquello de que el que no llora, no mama :-)

Sin embargo en esta última entrega no encontrará excusa, ya que gorda lo es. No Marián, que es una hermosa y grácil damisela, sino la entrega. Personalmente he quedado bastante satisfecho con ella. De nuevo, no con Marián, que también, sino con esta entrega, que por ser la última de la Primera Parte tenía bastantes dudas sobre cómo afrontarla.

Algún día podrías contarnos alguna de las más dramáticas vivencias al volante de tu taxi, profesión que ejercitaras durante varios años antes de poner tus miras en la excitante aventura de la venta de espárragos trigueros al por menor.

Por cierto, igual podrías compaginar la venta de espárragos con la de setas mágicas, producto éste de la huerta española para el que parece existir mayor demanda que oferta. Es una idea.

No sé cuándo reanudaré la historia, pero bueno, lo que sí sé es que en el entretanto permaneceré pululando por aquí.

Cheers!

23 Mayo 2009 | 11:32

Mayca

Mayca dijo

Buenos días tenga usted;

Pues sí, coincido con todos los que han dicho que esta entrega ha gustado especialmente, y encima cuando he terminado de leerla he pensado en lo que son las casualidades, tanto el protagonista de la historia como el escritor se encuentran en un momento crucial de sus vidas con un viaje por delante sin saber qué les deparará el destino....

Un beso enorme, y a la espera nos quedamos de esas próximas entregas que cuando las renueves a mí, si no te importa, me mandas un sms para enterarme antes, jeje

***** con sus collejas y todo.

23 Mayo 2009 | 11:41

Marián

Marián dijo

Mi querido Odiseo,

No sé si está justificado o es el resultado de una suma de adioses, pero este punto y aparte me ha emocionado mucho.

Creo que es una entrega redonda tanto en contenido como en forma, (me ha resultado muy equilibrado el uso de las descriptivas alucinógenas) el ritmo de “resolución” es perfecto. Ésta se ha convertido en una de mis entregas favoritas, y espero que el autor no le haga ni puñetero caso al anciano arpista y sí tenga prisa en venir a contárnoslo. La espera, por muy pequeña que sea, resultará eterna.
:-)

Un beso grande y un abrazo fuerte.

23 Mayo 2009 | 12:12

Marián

Marián dijo

Hay que j..., siempre me pasa lo mismo, leñe, que leo la entrega y comento, y después, si me queda tiempo, cotilleo comentarios de mis queridos amigos. ¿Y qué me encuentro? Pues maledicencias y falacias mil sobre mi anciana persona.

Mira que os gusta darle al teclado, eh... ¿Cuándo me he quejado yo por el tamaño? Si es que... no está hecha la miel-da para la boca del Odys.

Aprovecho para mandaros besos y pas y desearos un buen fin de semana, y ya que estoy, para saludar a mi mamá que aunque no me está viendo, me imagina divinamente.

23 Mayo 2009 | 12:22

espe sin loguear

espe sin loguear dijo

Vengo a dejaros un beso, bueno ... muchos besos.
Ando desganada, pero cuando me ponga ... agarráos los machos!!!!

23 Mayo 2009 | 02:34

odys

odys dijo

Pierda cuidado, señora oveja, que avisada será usted.

Le mandaré un correíto, si no le importa, en lugar del solicitado SMS, no vaya a ser que me confunda vuecencia con la maullante calentorra.

Las casualidades existen, pero hay que saber aprovecharlas; yo intentaré sacar el máximo provecho de ésta, ojalá todos hagáis lo propio con las vuestras.

Collejazo al canto y un par de gimnásticos besos.

23 Mayo 2009 | 04:24

odys

odys dijo

Jajaja, Querida Odisea,

No sé a quién responder, si a la exquisita dama de elegante pluma del primer comentario, o a la arrebatada furia que plumero en mano carga y explota en el segundo. Responderé, por tanto, a la mujer de carne y hueso en la que ambos extremos cohabitan. No sé por qué, intuía que a ti te iba a gustar especialmente esta entrega. Creo que sólo hay dos personas a quienes esta narración les está gustando de verdad, con el corazón en la mano, porque de alguna forma algo les transmite y algo ganan al leerla, y tú eres una de ellas. Tus observaciones han tenido la virtud de animarme a seguir y me han empujado a tratar de superarme cada día, o de luchar para tratar de expandir un poquito más la esfera de mis posibilidades. Contar contigo ha sido un gran apoyo por el que siempre te estaré agradecido.

Besos y pases, y gracias por todo.

23 Mayo 2009 | 04:38

odys

odys dijo

Espe... Espe... el nombre me suena... alguna vez conocí a una Espe... No sé... no caigo, ¿eh? ¿No serás la Aguirre, no?

Mil besos, aquí estaremos para cuando te animes a volver.

23 Mayo 2009 | 04:40

Marián

Marián dijo

Pues desde la carne te diré que estás en lo cierto y sí, tu historia me interesa, me gusta y me complace desde su comienzo, por lo que quien se beneficia de la compañía y del trayecto soy yo, inevitablemente.

Desde el hueso te conmino a que revises tus atroces maneras, mi recio amigo de sonrisa de niño y alma vieja. Así que soy una de los únicos dos a quienes de corazón les gusta tu escrito... Va a ser divertido contar las collejas que te caen por tan gloriosa e incisiva puntualización.
;-)

No hace falta que avises. Aquí estaremos la carne y el hueso.

23 Mayo 2009 | 05:16

odys

odys dijo

Jejeje, mis maneras serán justas o injustas pero son sinceras. No creo que vaya a caerme colleja alguna porque no pienso decir quién creo que es la otra persona, así que podría serlo cualquiera. Y si caen, bienvenidas sean.

Muaoinkssss!

23 Mayo 2009 | 05:25

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Jeje, la verdad es que mis tiempos de vendedor de espárragos y demás hortalizas, frutas y verduras fue anterior a mi época de taxista. Desde los 15 a los 18 vendí frutas, luego hice la mili en el cuartel de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (que en estos días está de actualidad) y allí me saqué todos los carnets, con los que he trabajado hasta ahora :-)

¿alguna anécdota de taxista, dices? pues tendría que pensarlo, pero no se me ocurre ninguna. Desde luego, nadie nunca me dijo: "siga a ese coche", lo que me creó algún trauma, creo :-)

¿Y si yo soy el otro al que esta novela le está gustando? ¿me estás diciendo que, por ejemplo, a Jo no le gusta? :-)

Cheers¡¡

23 Mayo 2009 | 09:04

Mayca

Mayca dijo

Desde luego............ lo que hay que oír................ o mejor dicho leer.............. estamos todos espectantes a que publiques y vas tú sueltas que hay dos personas a las que de verdad les gusta tu novela, es para cogerte y darte collejas hasta que pierdas el conocimiento, pues ahora te jodes, y cuando vuelvas a publicar lo leeré pero no piendo decir ni BE y mucho menos darte estrellitas, en todo caso te estrello.

He dicho.

23 Mayo 2009 | 09:37

:-D

:-D dijo

Una...

23 Mayo 2009 | 09:54

odys

odys dijo

Vamos a ver, he dicho que hay dos personas que me han transmitido una conexión especial con la novela, mientras que al resto les ha gustado, les ha entretenido más o menos, y ya está.

Es como lo siento y es como lo digo; a todos agradezco vuestro apoyo constante. Pero cuando uno pone todas sus energías y su esfuerzo en un relato de esta extensión, es esa conexión especial lo que busca, y la mayoría de las veces no encuentra. Haberla encontrado en dos personas, teniendo en cuenta la reducida exposición pública que ha tenido -pongamos, dos personas de veinte o treinta que pueden haber posado sus ojos en ella-, es para mí una inmensa alegría.

He dicho.

23 Mayo 2009 | 09:55

;-)

;-) dijo

No va a colar, jejeje...

23 Mayo 2009 | 10:01

Mayca

Mayca dijo

Que hiriente puedes llegar a ser, hijo mío............... a mí no se me da bien lo que viene siendo el análixis lingüístico, que mi profe de literatura le da al drinking y no veas lo que me cuesta enterderle, yo si leo algo y me gusta lo digo y si no pues o no lo leo o no digo nada, pero lo que no estoy es cada lunes, miércoles y viernes como una gilipollas esperando a que publiques si algo no me gusta, no te jode....

Hartita me tienes ya, Gualberto.

23 Mayo 2009 | 10:02

Recontadora de collejas

Recontadora de collejas dijo

Dos
:-D :-D

23 Mayo 2009 | 10:18

odys

odys dijo

Vale Mayca, tomo nota de tus comentarios, son realmente interesantes y constructivos. Toma una colleja, de paso.

Y un saludo y un beso y un pas para la recontadora collejas.

23 Mayo 2009 | 10:55

Mayca

Mayca dijo

Vale Odys, cuando tenga un nivel lo suficientemente interesante y constructivo vendré a darte mi opinión, pero todavía me queda, sólo voy por 2º de Bachillerato, es por si ves que tardo....

Eso sí, dejo un buen saco de collejas mientras tanto....

23 Mayo 2009 | 11:12

odys

odys dijo

Muy bien majetona, como gustes. Mientras tanto me dedicaré a empollar las collejas, a ver si sale algo de ellas que diga pío pío.

23 Mayo 2009 | 11:16

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