Ruta 2. Gijón-La Ñora-La Llorea-Deva-Gijón (continuación)
Finca rústica en Deva
Hace diez minutos que ya no son las cinco de la tarde. Me he despedido de la patrona del merendero, de sus lentejas y de sus bigotes y, haciendo buen uso de sus indicaciones, remonto una suave pendiente asfaltada que cimbrea entre huertas y pastizales hasta llegar al restaurante La Olla -sin P-, donde tomaré el camino de gravilla que se precipita a mano derecha al encuentro del camping municipal de Deva. La pendiente es tan pronunciada que resulta incómodo descender andando, así que troco pasos por trancos y bajo saltando cual feliz cabritilla hasta que al arribar al camping descubro que éste es el mismísimo camino que tendremos que coger la semana que viene para ir a Covadonga, sólo que en vez de volar hacia abajo, como acabo de hacer, tendremos que arrastrarnos pendiente arriba, ya que la ruta a Covadonga se inicia aquí, en este lugar cuyo aspecto idílico no va a poder evitar que, estrangulada por las imágenes de sufrimiento que la dichosa imaginación ha pintado como anticipo del porvenir, termine por fenecer en mis labios una sonrisa que había nacido henchida de satisfacción. Cojonudo: ¿Qué mejor que un rompepiernas para inaugurar los setenta y cinco kilómetros que tendremos que cubrir en dos jornadas que a buen seguro estarán marcadas por la incertidumbre, el desfallecimiento y las horribles convulsiones que experimentaremos al marchar en creciente agonía según nos vayamos aproximando a la basílica de nuestra señora del santo suplicio?
Bueno vale, venga, seguro que al final no será para tanto, así que dejaremos el lenguaje hiperbólico a un lado y seguiremos caminando. Cuentan los entendidos que en noches señaladas, como la de san Juan, se difuminan las fronteras que separan nuestro mundo del sobrenatural, y que existen lugares especiales cuyo carácter sagrado facilita esta suerte de tránsito interdimensional , como podrían ser las fuentes naturales donde brota el agua pura y cristalina y moran las xanas, o ninfas de los ríos, esbeltas diosas de extraordinaria belleza y larga cabellera dorada según unos, pequeñas, morenas y peludas según otros, y es que parece que en estos extremos los entendidos no terminan por ponerse de acuerdo. Prosiguen contando los expertos en mitología pagana que estas féminas divinas gustan de peinar sus luengos cabellos frente a las aguas espejadas, o bien se entretienen con cantos y danzas mientras esperan a que seque la colada. Una serie de preguntas vienen a inquietarme el pensamiento: ¿desde cuándo las diosas se dedican a lavar la ropa? ¿No cabría esperar que fuera ésta una tarea que encomendasen a sus criadas? ¿Y de quién son las ropas que lavan? ¿También tendrán que plancharlas? ¿Imperará el machismo en los divinos panteones, o por el contrario serán todos iguales con independencia de su sexo? ¿Y la xenofobia? Quiero decir que si una divinidad maya aparece buscando trabajo en las puertas de San Pedro, por ejemplo, ¿será acogido como un hermano más en el Reino de los Justos, o será observado por ojos suspicaces mientras realiza las tareas más bajas y execrables que se le puedan asignar y algún querubín irritado grita, al verle pasar, que se vuelva a su reino ese inmigrante de mierda que aquí no hace otra cosa sino holgazanear, traficar y robar? Creo que éstos serían misterios dignos de ser tratados a fondo por el incombustible Iker Jiménez, quien a pesar de gastar cara de pardillo estoy seguro de que no tiene un pelo de tonto.
Lavaderu y fuente de Deva
Encontraré a una hembra que responde a las características arriba mencionadas -fermosa y rubicunda, y muy bien dotada para la lactancia- en el recinto del lavadero de Deva, pero el hecho de que la femenina aparición se esté dando el lote con un afortunado maromo y los dos lleven atuendo y herramientas de ciclista me lleva a sospechar que no me hallo en presencia de una xana, sino de una linda y carnosa muchacha a quien le sientan muy bien esas mallas requeteajustadas y ese imperioso maillot amarillo que atrae luz y miradas.
senda del Peña Francia y carbayos al pasar junto a la quinta del conde de Revillagigedo
Me he quedado sin bebida isotónica. Relleno la botella en el caño de la fuente. Siguiendo la senda del río Peña Francia, que nace aquí, en el manantial del que toma sus aguas el antiguo lavadero, emprendo el camino de vuelta a casa. Se trata de unos seis kilómetros y medio de pista apta para caminantes y cicloturistas, y muy bien señalizada. Los kilómetros acumulados comienzan a pasar factura en rodillas, pies y tobillos, sobre todo en éstos. Dejamos atrás la iglesia parroquial de Deva y el palacio del conde de Revillagigedo; imponentes son los carbayos que flanquean la senda, que en este tramo corre pareja a la carretera, hasta que nos desviamos a la izquierda, hacia los parajes más rústicos de Santurio y Cefontes, donde la pista se aparta del río y balan las ovejas, mugen las vacas y pasan las lagartijas como kamikazes que se zambullen en la maleza, a tumba abierta.
Prima de Mayca en actitud oferente.
Otra prima de Mayca, ésta haciéndose la interesante.
Carbayera del Tragamón.
Atravesamos la centenaria carbayera -robledal, en bable o asturiano- del Tragamón y caminamos rodeando el campo de golf. El cascabeleo de las aguas anuncia que volvemos a retomar la ribera del Peña Francia. Tiempo ha que hemos sobrepasado los perímetros ajardinados que albergan los modernos edificios universitarios. Llegamos al hipódromo de las Mestas cuando divisamos, a lo lejos, la gran mole del campo de fútbol de El Molinón. Remolonean los patos entre los cañaverales. El sol calienta pero no ahoga; renuente, la gran bola de fuego parece estar pensándose si no será hora de apagar las luces e iniciar la retirada.
!!Cuá cuá!!
Río Peña Francia e Hipódromo de Las Mestas.
La Guía, Gijón. Fin de la ruta.




Jo dijo
Qué guapas son las primas de Mayca. Algo peludas, no importa.
¿Así que el estadio del Sporting se llama El Molinón? ¿Y por allí cerca corre un río que se llama Peña Francia? Pero lo que tienes que hacer es iniciar la cuesta de Covadonga un día antes, y así ganas tiempo y no te cansarás tanto. Lo digo por dar ideas.
24 Junio 2009 | 06:22 PM