Dos Vías Verdes: El Carreñu y La Camocha.
Apeadero FEVE en Xivares.
Si sientes la llamada de la naturaleza, quizá puedas encontrar paz en aquel apeadero donde sólo bajasteis tú y nadie; en los pulcros fardos de heno que alguien -un labriego- ha dejado reposando junto a los maizales, en el camino sembrado de agujas frescas donde aquella otra vez descansaste, o en la sonrisa amable de quien acude a salvar las dudas del caminante.
También, cómo no, en su escote, en la brisa marinera que remolonea en su melena y se desliza por sus pecas o en el dulce refresco que paladeas mientras eres todo atención para no perder el hilo de sus indicaciones ni de sus facciones el detalle.
-Sí, el sendero nace ahí mismo-dice la bella, señalando con el dedo el breve espacio que media entre las mesitas del merendero en el que nos encontramos y la playa de Xivares, a unos veinte pasos-, y trepa pegado a la costa hasta la urbanización, donde después de subir unos tramos de escalera ya encontrarás el cartel que indica el comienzo, propiamente dicho, de la Vía Verde.
Una Vía Verde es una senda que aprovecha el trazado de una vía de ferrocarril que ha caído en desuso para acoger en su seno, en sus túneles y en sus puentes, a ciclistas, andariegos y alguna que otra bestia parda. En las cercanías de Gijón hay dos -Vías, que no bestias-, que yo sepa:
-La vía de "El carreñu", tren que a principios del s. XX remontaba los acantilados costeros entre Gijón y Candás, en el concejo de Carreño, y hoy es una excusa perfecta para dar un corto paseo junto al mar. Nace en la playa de Xivares y retoza durante unos cuatro o cinco kilómetros antes de morir en la villa candasina previo paso por Perlora. Si llevas la pala, el cubo y el patito de goma, hay una serie de coquetonas calas que te proporcionarán disfrute y solaz.
Vía Verde "El Carreñu".
-La que deshace el trayecto que antaño hicieran las viejas cafeteras que traqueteaban por la campiña gijonesa trayendo el resudado carbón -cuántas vidas se habrá cobrado, el muy cabrón- desde la mina de La Camocha a Gijón.
Mina de La Camocha, Gijón.
Junto a las ruinas de la abandonada mina puede conectarse también con la senda fluvial del río Llantones, que a su vez nos llevará burbujeando hasta desembocar en la senda del río Piles, y de vuelta a Gijón: en total no creo que haya más de dieciséis kilómetros, o dieciocho si es que la haces a la inversa y por causa de las musarañas te pierdes, y a tu perro contigo, en un laberíntico y desierto polígono industrial de Tremañes en el que a nadie parece habérsele ocurrido construir otra salida que la inicial, y vaya usted a saber dónde quedará ya.
Estaba pensando en el desfiladero de las Xanas cuando me extravié, una excursión de la que no puedo hablaros porque no la haré hasta mañana. Bueno, hasta hoy, pues hace ya un buen rato que hemos cruzado la medianoche. Hora de entregarse a otras musarañas, las que habitan entre los pliegues de las sábanas alimentando los sueños que se deslizan tras tus pestañas.
Shhh...




Mayca dijo
Me encanta como describes los paisajes, es que es de un relajante..... de las fotos me quedo con la de la playa que parece una postal y la de Dylan, que está graciosísimo.
Muy importante lo del patito de goma, jeje, lo meteré en la maleta para las vacaciones.
Besos y collejas encontradas (que lo de perderse le pasa a cualquiera)
15 Julio 2009 | 09:19 AM