Operación caracol salvaje (II)
Operación caracol salvaje (II)
Jueves 23/07/09 16:30 horas: Por la mañana ha estado lloviendo de forma intermitente, pero cuando salimos de casa sonríe el sol cual tímida colegiala. Atravesamos el parque de Los Pericones sin dirigir ni tan siquiera una mirada de refilón al chiringuito y enfilamos por el camín del Sucu, que baja desde el cementerio hasta las inmediaciones del río Piles. He sustituido la vara de avellano por mi navaja suiza, que sólo emplearé en caso de que los caracoles opongan resistencia. Decido merodear por la ribera sin alejarme mucho de la ciudad.
Jueves 23/07/09 17:00 horas: Parece ser que a diferencia de otros animales salvajes, como pudieran ser los elefantes, los leones y las gacelas Thomson, los caracoles no gustan de abrevar en el río. Dylan ha descubierto algunas floraciones de papel higiénico que, dígamoslo así, no están nada limpias. Nos vamos a toda mecha de aquellos predios alejándonos del tufo por la senda fluvial.
Jueves 23/07/09 17:30 horas: Divisamos una manada de caracoles blancos pastando junto al camino terrero. Nos aproximamos sigilosamente, procurando no hacer ruido para no asustarlos. Sólo son tres, y no los que estábamos buscando, pero su presencia es un fuerte indicio de que nos encontramos siguiendo la buena pista. Hace ya un buen rato que hemos dejado atrás la villa.
Jueves 23/07/09 18:00 horas: ¡El primer caracol ha caído en la buchaca! Si damos por buenas las enseñanzas de la hermana Beata, cuya extrema sapiencia ha venido guiando en todo momento nuestros pasos, pronto hallaremos más ejemplares como éste en el vecindario.
Jueves 23/07/09 18:30 horas: Hemos tenido que interrumpir brevemente la cacería porque algunos prisioneros han protagonizado un conato de evasión. Les devuelvo al fondo de la bolsa, donde se revuelven, inquietos, el resto de sus compañeros. Estamos cobrando piezas a un ritmo más que razonable.
Jueves 23/07/09 19:00 horas: Cuarenta caracoles en el transcurso de una hora, y ni siquiera he tenido que hacer uso de la navaja. No está pero que nada mal. Podemos darnos por satisfechos. Volvemos a casa. Se me antoja que lo difícil va a comenzar ahora.
Jueves 23/07/09 20:00 horas: Puaj, ¡cómo ensucian estos cabrones! En apenas dos horas han dejado la bolsa que los contenía perdida de cacas y babas. He procedido a traspasarlos a la única caja disponible que he encontrado en casa, una de pizza. Al hacerlo, he visto cómo me miraban sus ojillos diminutos desde las puntas de los cuernos superiores. Agujereo la tapa de la caja repetidas veces para que permanezca bien ventilada, la sello y guardo hasta mañana, a la espera de las instrucciones de la hermana Beata.
Jueves 23/07/09 21:00 horas: Me siento culpable por la carnicería que estoy a un tris de cometer. ¿Quizá debería proporcionarles un poco de lechuga para compensarles por el mal trago que están pasando?



Amén dijo
¡¡¡¡Caracoles!!!! Si no lo veo no lo creo. ¿Ahí hay 40 caracoles...? bueno, no tendremos en cuenta la cantidad, parecen buenos moluscos.
Voy rauda y veloz a celebrar la caza con un café y a la que pueda escaparme, aquí estaré con el proceso de purga y lavado de los caracoles..
Ah, lo primero, los caracoles comen cartón y muerden el plástico.... lo digo para que vayas buscando una bolsa de malla, cuerda, tela o similar. O te bajas a la frutería para conseguir una cajita (con tapa) de madera.
No está mal... 40 moluscos en tres horas y media???
Buenos días y besos a los cazadores
24 Julio 2009 | 10:07 AM