Microrelatos (V). Nuevos hábitos.
Sor Daniela se hallaba prendiendo un pitillo a hurtadillas, al cobijo cómplice que ofrecía un hueco en la frondosa buganvilla que viste de verde y malva la tapia que se alza entre el último huerto del convento y la ermita, en el precioso momento en que el nuevo confesor, que había salido a estirar sus vigorosas piernas bajo la luna llena, la sorprendía y un soplo de brisa fresca se levantaba estremeciendo los almendros en flor. El joven sacerdote se aproximó aún más a la muchacha, que sufría un acceso de tos.
-Quítese ese mal hábito, Hermana, y verá que no tarda en sentirse mucho mejor.
-Ayúdeme usted a quitármelo, Padre -dijo ella en un susurro mientras dos volcanes entraban en erupción.
Dicen que la luna sonreía cuando, al encontrárselos follando como conejos, la Madre Superiora se desvaneció.




Jo dijo
El hábito no hace al monje.
24 Septiembre 2009 | 07:34 AM