Microrelatos (VI). Naranja
El gato estaba hecho un ovillo entre las suaves arrugas que en la manta se formaban a los pies de la anciana. Hacía un buen rato que la mecedora había dejado de oscilar. También el péndulo en su caja de madera y cristal. Daniela soñaba que cazaba delicadas criaturas anaranjadas que cada otoño cambiaban de plumaje y alas. El gato creía que era joven otra vez, y se paseaba por las boutiques del centro de Salamanca buscando un vestidito para la primavera que estaba al nacer. Aquella temporada había vuelto a ponerse de moda el naranja. En el hogar crepitaban los leños, y en su danza de vida y muerte las llamas lamían el aire, caldeaban la sala e invitaban a soñar.
El gato Estiopa, que en ruso significa "estepa".



amén dijo
jopelines!! a este gato le pasa "casi" lo msimo que ami solo que yo busco un cuerpo para meterlo en un vestidito, jajaja.... es que tengo un evento supermegapijo y estoy amargaíta.
Pues fíjate, a mi Salamanca me pilla lejos pero una íntima mía que pulula por esa ciudad, me ha contado que hace unas semanas abrieron el corte inglés allí y es la novedad del año. Cada día la prensa tiene en portada alguna novedad sobre el susodicho "Extra, extra, ayer el CI batió record de visitantes, tropencientos mil por lo menos, guaaaaaaaaaaaaaaaau"
Y como Estiopa, sigamos soñando.
Muiick
25 Septiembre 2009 | 04:08 PM