Microrelatos (IX). La píldora del día antes.
Sabía que aquél iba a ser un lunes negro, quería quitármelo de en medio cuanto antes, así que busqué una farmacia donde pudieran proporcionarme una de esas píldoras nuevas del día después. Hace un rato que la eché al coleto, bebí un trago de agua y desperté en este cuarto frío y extraño. He perdido el pelo, se me han caído todos los dientes y mi cuerpo, frágil y marchito, tarda siglos en responder. Sobre una alacena he encontrado una urna con el nombre de mi mujer inscrito en la base, está llena de polvo, alguien debería limpiar este lugar con mayor asiduidad, hay roña por todas partes, y la momia que yace en la cama de al lado huele como si se hubiera cagado encima, entre las sábanas de esparto. Iba a salir al pasillo a formular una queja formal, pero ha llegado esta enfermera anunciando que un señor con bigote ha venido a visitarme. Dice que es mi hijo y se llama Manuel. Cuando le he preguntado qué día es hoy, Manuel ha respondido que martes. Por eso yo sigo insistiendo en que me suministren una píldora del día antes, que llegar aquí tan deprisa ha sido un error por mi parte, que quiero volver, Dios mío, cómo hago para volver.



amén dijo
muy agudo.... todo el mundo hablando de la píldora del día después y olvidando promocionar más el condón que no solo evita un embarazo sino además el sida (cosa que la pildorita no evita...) y vas tú y me recuerdas que más de una mamá se debió tomar la pildora del día antes.... sí, sí... unos cuantos más deberían volverse de donde vinieron.
Besos
29 Septiembre 2009 | 04:35 PM