Microrelatos (XIII). El coleccionista.
Todas las tardes salía en busca de una persona cuerda cuya existencia demostrase que aún había algo de equilibrio en el universo, y todas las noches regresaba, decía él a quien quisiera escucharle, saboreando las hieles del fracaso más inmediato. Las personas que le conocían y se consideraban a sí mismas cuerdas aseguraban que estaba un poco aventado, aunque, eso sí, el suyo era un leve trastorno paranoide que a nadie podía hacer daño; en cambio, aquellas otras cuerdas que encontraba por ahí y se llevaba a casa nada opinaban; las tenía a pares, suspendidas por garfios de los techos, para que los ventiladores de grandes aspas que había ido instalando en todos los cuartos las balancearan en rítmica sintonía, cosa que, por mucho que lo intentase, desplazando los garfios a lo largo de los rieles que recorrían la techumbre, o bien cambiando la posición y velocidad de giro de sus ventiladores, no conseguía, y eso era lo que le mantenía en vilo noche y día, la búsqueda de armonía.


Mayca dijo
¿UN BREVE TRASTORNO? amos, no me j... un breve trastorno sería tener más de 2 jamones colgados del techo de la cocina, pero esto...
Se me ha atragantado el bocata, a tomar por c...
Besos y collejas, más.
8 Octubre 2009 | 11:56 AM