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La Coctelera

odys

16 Octubre 2009

50. Kutre story, una novela on-line. Capítulo quinto: La llegada (II)

Horas antes, aún era temprano por la mañana, una inquietante sensación de abandono me había sacado de la feliz inconsciencia que me embargaba en mi tránsito por el  reino de los sueños para depositarme, figura yaciente y perpleja, sobre los asientos traseros de un autocar que devoraba kilómetros de autopista por territorio francés, según averiguaría luego. Tras el desconcierto inicial que suele darse en estos casos, había ido recuperando de la trastienda el cúmulo de episodios que, acaecidos la jornada anterior, y puestos uno detrás de otro, explicaban mi situación en la presente, tales como mi entrevista con la señora Maruja, la violencia desatada que propició mi encuentro, ¿o debería decir desencuentro?, con Paco el tuerto, la huida de El urogallo borracho, el seguimiento al que, la serpiente y yo, habíamos sometido a nuestra amable anfitriona, persecución en taxi incluida, su cita clandestina en un hotel de la villa gijonesa con un misterioso personaje en el que, a pesar del aparatoso disfraz tras el que pretendía ocultar su identidad, habíamos creído reconocer al padre Apelvis, el mediático curita-estrella del canal privado de televisión Tele Q3 y antiguo conocido de la señora Maruja, según nos había contado, henchida de orgullo, ella misma; las fotos que les sacamos en el vestíbulo del hotel, seguidas del sorpresivo ataque que sufrimos a manos, es un decir, de aquel desaprensivo grillo gigante que había aparecido encaramado al volante del taxi en el que viajábamos, y cómo la serpiente y yo nos habíamos despedido en la estación de autobuses de Gijón, reconvirtiéndose ella en el objeto inanimado del que hubiera nacido previamente, esta cadena de váter de un metro o así de largo que llevaba enrollada al muslo, menos mal que estaba floja y no apretada, que es otra forma de decir lo mismo sin añadir nada, debajo de los pantalones de ballenato que ahora me estaba desabrochando y pertenecían a Belfo, el hijo de la señora Maruja, como a ésta pertenecía la mencionada cadena, que cuando todavía no era cadena sino mi amiga la serpiente se había ofrecido como torniquete para contener la hemorragia de sangre que brotaba de una herida abierta en mi pantorrilla. Alguien, y no me preguntéis quién porque no llegué a verlo, me había mordido a traición mientras trataba de escapar de un posible linchamiento a través de un ventanuco en el servicio de caballeros de El urogallo borracho; sin embargo, y he aquí un dato curioso, tras bajarme los pantalones pude examinar la dentellada, y descubrí que apenas había llegado a sangrar, es más, presentaba la apariencia de un rasguño coronado por un par de gotas secas, pequeño milagro que atribuí a las propiedades curativas de las setas mágicas que había estado tomando. Aún llevaba conmigo un buen puñado, guardadas en el zurrón que portaba en bandolera, el mismo que me había dado aquel bardo de la boca sellada y los ojos glaucos que encontré en el andén, o quizá me encontró él a mí, no sé, poco antes de que subirme a aquel autocar que me estaba llevando a Londres en busca de Eva María Matamoros y de un argumento para mi novela.

(Continuará...)

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mayca

Mayca dijo

A las buenas noches:

Me parece genial que hayas realizado este resumen, si la novela hubiera seguido publicándose con la asiduidad con la que lo hacías no habría sido necesario pero dado que hacía tanto que no publicabas ha venido muy bien para refrescar la memoria, ahí has estado fino.

Otra cosa es que yo no la comente, aunque no pueda demostrar mis motivos porque no dijeras a quién le gustaba y a quién no directamente, claro, ahí también estuviste fino, pero total, como a mí SÍ me falla la memoria si comento sin darme cuenta tampoco hay que tenérmelo en cuenta ;-).

MUACKIS, Esther Williams.

16 Octubre 2009 | 09:29 PM

odys

odys dijo

Bueno, pues como no me has dejado ningún comentario no tendré en cuenta tampoco que has ultrajado mi masculinidad llamándome Esther Williams, prima abuela tercera ella de Venus y Serena, sólo que en plan rostro pálido y con agallas.

Tampoco voy a decirte entonces que todas las entregas van a tener el mismo tamaño que ésta y la anterior, o que publicaré cinco a la semana, de lunes a viernes, porque total, tampoco vas a acordarte.

Oh, casi se me olvida, no sabía que las cosas en el trabajo fueran tan mal, esa Rottenmaier debe de ser un bicho de mucho cuidado:

http://www.lacoctelera.com/denuncioabusodepoder/perfil

Desde aquí aprovecho para mostrarte mi apoyo incondicional y enviarte un par de MUACKIS MUACKIS ;-)

17 Octubre 2009 | 12:34 AM

Mayca

Mayca dijo

jajaja, me parto....

Te aseguro que ni esa Mayka soy yo, que ya he dicho por activa y por pasiva que mi nombre es con C de Carmen ni a mí la Rotenmeier me quita el sueño, ni esa ni ninguna otra, te lo aseguro, medio asalto me ha durado esta mañana, y mira que he contado veces, que me conozco y luego me arrepiento pero hay que ver lo fácil que es machacar a la gente cuando les ves venir... y si hace falta la arrastro de los pelos, que me he visto todas las pelis de Van Damme.

¿Cinco entregas semanales? Güay, pero si no me da tiempo a llevarlo al día lo haré a final de semana ¿OK?

Por cierto ¿se puede saber qué haces despierto a estas horas? ¿también tienes insonmio?

Por si acaso, muackis, guz naig y suit drims

17 Octubre 2009 | 12:56 AM

odys

odys dijo

Insomnio? No, no padezco de eso, tengo unas agujetas de la hostia, antes de ayer me engañaron y me llevaron a hacer el spinning ése de los cojones, que es dar pedales como un cafre sin moverte del sitio y a las órdenes de un sádico del copón, que si ahora subimos un puerto, que si ahora esprintamos, que si otro puerto, la madre que le parió, y además tengo un sueño que no me tengo en pie, lo que ocurre es que acabo de llegar del cine, una peli argentina que está muy bien "el secreto de sus ojos", te la recomiendo, y otra que vi hace un par de días "Agora", muy buena también, la de Amenábar. Y ya puestos, un libro, "El guardián entre el centeno", de D. J. Salinger, una lectura excelente para quienes tienen insomnio. Un último libro: cualquier tomo de la enciclopedia Salvat, pero éste no para leer, sino para incrustárselo en la cabeza a la Rotten, aunque por lo que dices no creo que te haga falta, y eso que todavía no le has enseñado el hacha, jajaja.

Muackis muackis, si yu tumorrou, Tinkle Bell.

17 Octubre 2009 | 01:06 AM

Eva

Eva dijo

Me gusta que la O de Oveja no comente esta historia porque así no me despisto con abusos de poder, ni con la Rottenmaier esa que le dura medio asalto.
Sí, es agradable leer sin que nada altere tu mente, ni tan siquiera el olor a setas mágicas.
Envidio a quien tiene tiempo para leer tantas cosas, yo ni la guía telefónica puedo abrir...

Pshhhhhhhhhh

22 Octubre 2009 | 12:05 PM

odys

odys dijo

La envidia es muy mala conejera, eso dicen, supongo que porque termina comiéndose los conejos, en vez de animarles a procrearse, creo, no estoy seguro, porque también dicen que, bien controlada, es uno más de los mecanismos de defensa y superación que nos ha dado la naturaleza.

No me hagas mucho caso, es que acabo de levantarme y aún estoy un poco groguis, I need a coffee, gonna get one.

Psssshuackis pshhuackis :D

22 Octubre 2009 | 12:51 PM

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El colgao del espejo siempre está diciendo que, para él, yo soy un misterio... classificados Locations of visitors to this page .
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