53. Kutre story, una novela on-line. Capítulo quinto: La llegada (V)
Querida hija de mis entrañas mías -decía-, antes que nada, ¿cómo te encuentras, estás bien? Son muchos meses sin tener noticias tuyas, es angustioso, hija, intenta comprenderme, mi alma pena por ti, no sabes cuánto lamento que te enterases de la forma que lo hiciste, tendría que habértelo contado yo hace mucho tiempo, pero me faltó valor, hay tantas cosas de las que hablar... Tu marcha ha terminado por abrirme los ojos, estoy dispuesta a cambiar, a empezar una nueva vida lejos de aquí. Esta vez va en serio, voy a dejarle, ya no tengo miedo, ni me preocupa el qué dirán. He hablado con tu verdadero padre. Al principio no quería hacerse cargo de la situación, pero finalmente ha dado el brazo a torcer y se lo he retorcido bien, dice que está dispuesto a ayudarnos, a ti y a mí, pero que hemos de actuar con discreción, su reputación está en juego. Por eso no puedo contarte nada más por carta, ni revelarte de quién se trata, no es un medio seguro. Sólo te diré que es un hombre de posibles, una persona importante que, agárrate, ¡mantiene muy buenos contactos en el mundo de la televisión! El otro día me dijo que tenía muchas ganas de conocerte, ¿te das cuenta de lo que eso significa? Él podría abrirte muchas puertas, hija mía, tus sueños de ser actriz bien podrían empezar a hacerse realidad muy pronto, y en Madrid, ¿recuerdas que de pequeña siempre decías lo mucho que te gustaría vivir en Madrid? Mándame un memeses de ésos cuando estés dispuesta a hablar, y yo te llamaré en cuanto me sea posible. Sé que eres fuerte y puedes valerte por ti misma, sé también que estás dolida, pero hija, por lo que más quieras te pido que al menos me hagas saber que todo está bien, por el momento me conformo con eso, ya ves qué poca cosa es. Utiliza el número de teléfono que te dejo más abajo, es un número secreto, sólo lo conocemos tú y yo, y recuerda, envía sólo mensajes de texto. Tu madre, que lo es.
Vamos, que la señora Maruja planeaba dejar al tuerto de su marido, que era el padre putativo de Eva María, con la ayuda del padre Apelvis, que era el padre biológico. Increíble, ¿verdad?, qué fuerte, ¿y a qué se refería la buena señora cuando decía que había retorcido bien el brazo del curita?, ¿era sólo una forma de hablar, o sería que le estaba chantajeando? Pudiera ser que, incapaz de encontrar por sí sola una salida a su situación personal, la señora Maruja hubiera acudido al padre Apelvis, amenazándole con llevar su historia a la televisión, o a la prensa del corazón, si es que él no le prestaba auxilio, una historia que se remontaría a los días lejanos en que, además de trabajar para el curita, una Maruja joven y fogosa habría caído seducida por sus varoniles encantos, siendo Eva María el fruto de aquella unión carnal y, quizá, la causa de que al imberbe sacerdote le hubiera salido aquella repentina vena misionera que había de impulsarle a evangelizar las remotas tierras de la Amazonia, años ha. Ciertamente ése era el tipo de escándalo por el que los programas del cotilleo pagarían un buen pastón, ya que ponía en el ojo del huracán mediático a un personaje de la popularidad del padre Apelvis, quien estaría dispuesto a hacer lo que fuera con tal de que una información tan delicada y comprometedora no llegara a salir a la luz pública. Sí, pero, ¿lo que fuera?
(Continuará...)


Mayca dijo
Me da a mí que el Tristán este de tonto no tiene ni un pelo... o son imaginaciones mías cuando se le pasa lo del chantaje por la cabeza... aunque ahora que lo pienso si el padre Apelvis es como ese real que conocemos sería más fácil hacer chantaje a Eva Mª para que no saliera a la luz quién es su padre, claro, que ella no tiene tantas posibilidades ni contactos, que nosotros sepamos por ahora.
Lo de los memeses me ha encantado, jeje.
Espero que estés más animadillo, el fútbol es un deporte, y si siempre ganara tu equipo no te haría la misma ilusión que cuando gana de vez en cuando.
Muackis y collejas.
21 Octubre 2009 | 01:57 PM