55. Kutre story, una novela on-line. Capítulo quinto: La llegada (VII)
Se llamaba Murphy, era irlandés, de un lugar llamado Cork, y un buen tipo, es más, era un tipo cojonudo, aquel Murphy, me dijo que me olvidara de buscar alojamiento por aquella noche, porque la iba a pasar en su casa, y que no había más que hablar. Era alto, y delgado en extremo, pelo lacio y grasiento, rostro enjuto y barba rubia, poco o nada cuidada. Tenía la voz ronca, y cuando decías algo gracioso le gustaba celebrarlo dislocándote el hombro con sus fuertes palmadas, como cuando le conté que en España yo era un escritor consagrado y que había viajado a Londres de incógnito para preparar mi próxima novela, eso le pareció desternillante, y después sacó un librito muy estropeado de un bolsillo de la americana y me pidió que se lo dedicara, era un libro de poemas de Charles Bukowski, Los días pasan como caballos salvajes sobre las colinas, si mal no recuerdo, así que lo abrí por la primera hoja y escribí "Para Murphy, porque me abriste las puertas de tu casa pero no tus piernas, de tu amigo Tristán", con lo que me gané otra tanda de palmetazos en la espalda.
Luego estábamos bebiendo cerveza en un parque, no sé de dónde las habíamos sacado, pero teníamos una bolsa llena de latas de medio litro, seguía lloviendo y nos habíamos atechado bajo el alero de una pagoda japonesa que encontramos tras saltar la verja que rodeaba el perímetro del parque, ya que las puertas de acceso estaban cerradas. A escasos metros podíamos ver las aguas del Támesis, bajaban negras, veloces y crecidas, como un ejército de demonios lanzado al ataque. Murphy decía que estaba ahorrando para comprarse una casita en España, pero no una de esas mansiones con piscina y campo de golf, sino una casita en el campo, con su huerta y su burro y todo. Brindamos por eso, y por cada uno de los cuatro budas dorados que ornaban los cuatro costados de la pagoda, y por Irlanda y España y muchas otras cosas más, y después le enseñé a chapurrear las primeras palabras del Asturias patria querida, y seguimos brindando y cantando hasta no sé cuándo.
Antes o después nos sacamos unas fotos con el móvil, y Murphy se bajó los pantalones y yo le saqué una mientras él enseñaba el culo a la estatua ecuestre de un general broncíneo, y luego me tocó hacerlo a mí, o igual ocurrió al revés, qué más da, lo importante es que fue muy divertido.
Luego era por la mañana y yo trataba de ponerme en pie, pero resulta complicado cuando estás alojado en un hueco mínimo que hay entre la pared y el sofá y el cuello te duele una barbaridad y se te ha dormido una pierna y tienes una resaca horrible y aquella chica del pijama y las pantuflas no deja de mirarte, fijamente, desde la otra esquina de la sala, imperturbable, mientras se come sus copos de avena con estudiada lentitud. Le di los buenos días, y tras un estirado silencio ella me preguntó que si había venido con Murphy y era yo el que había vomitado sobre el televisor. Dije que sí a lo uno y que lo sentía mucho pero que no lo sabía a lo otro, y ella respondió que no tenía maldita la gracia y yo le di la razón, pero ya era tarde porque me había reído y el reconcentrado y reposado odio con el que me seguía fulminando iba teñido también de asco, así que con la excusa de ir al baño salí de allí, aunque lo hubiera hecho de todos modos porque llevaba un buen rato meándome y casi que ya no podía contenerme.
(Continuará...)


lluna dijo
Hola Odys,
Hoy comento desde aquí aunque sea "clandestinamente". He venido para leer un par de entregas y creo que esta semana solo hay esta (tendré que apuntarme los capitulos) y...ya que estoy aquí, comento.
O sea, que Tristan se topa con un irlandés y además "buena gente". Vaya con la cogorcilla que pillan, típico. Oye, las fotos no tienen desperdicio, tal vez Tristán las tenga aún en el móvil y las publicas en el blog.
Nada, a ver que pasa con el irlandés que comparte borrachera y casa con un "extraño".En el fondo Tristán es afortunado.
Besos!!!
P.D.: Ya viste la preocupación que me provocó la carta...jajaja, no tuve en cuenta el detalle del sobre en blanco.
27 Octubre 2009 | 08:41 PM